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La esperanza de los barrios obreros del Tamarguillo

Su mayor tesoro es su movimiento vecinal activo y comprometido que denuncia el desprecio de los poderes públicos.

Nacieron como barrios obreros generados al calor del abundante empleo que ofrecía la Sevilla de los años 50 y 60 del siglo pasado: la fábrica de contadores, la antigua fábrica de naranjas, la textil Hytasa, entre otras. El dramático cierre de estas industrias acabó con el trabajo y hoy estas zonas tienen el menor nivel de renta del país y grandes necesidades.

Su tesoro más valioso ayer y hoy es su activísimo movimiento asociativo agrupado en la Plataforma cívica Tres Barrios-Amate que no pierde la esperanza ni la fuerza para seguir luchando por mejorar las condiciones de vida en Los Pajaritos, La Candelaria, Madre de Dios (los llamados Tres Barrios) y las demás zonas que integran Amate ( Nazaret, Santa Teresa, Amate-Tamarguillo, Virgen de Fátima, Virgen de los Reyes y Nuevo Amate). Fernando Armas es el portavoz de la activa plataforma vecinal.

La historia de esta parte de la ciudad al otro lado del Tamarguillo y su incombustible movimiento vecinal se cuenta muy bien en el documental (A vista de Pájaro) -colgado en YouTube- realizado por la asociación DESAL (de prevención y atención a las personas con drogodependencia), presentado el martes 27 de abril en el centro cívico Ranilla en un acto muy emotivo.

El paro apareció con la caída de las industrias sevillanas y comenzó a cronificarse el problema del desempleo, unido al aumento de la pobreza y a la llegada de la inmigración. El barrio va acogiendo a esos nuevos grupos de exclusión, explican Estrella Pérez y Francisco J. Jiménez, de la Asociación Educativa y Social (AES) Candelaria. El incremento de la drogadicción es otro grave problema, cuenta Elvira Galán, del colegio SAFA.

Vecinos empleados de la fábrica Cruz del Campo.
Vecinos empleados de la fábrica Cruz del Campo. / Documental. Asociación DESAL

La necesidad de cualificación para el empleo de sus habitantes se ha descuidado: faltan inversión, programas laborales y una formación seria, y sobran trabajos precarios, lamenta María José Herranz, de Cáritas, que reclama la vuelta de los talleres y las escuelas de empleo que tanto bien hicieron a estos barrios.

La implicación de Cáritas y de los servicios sociales en este enclave ayuda a que las familias en graves apuros paguen sus gastos (hipotecas, alquileres, suministros, alimentos) y conserven su vivienda, relata Fernando Armas, portavoz de la plataforma Tres Barrios-Amate y miembro de Cáritas.

El movimiento vecinal empezó en la Dictadura con reuniones clandestinas en las iglesias. En la década de 1970 las asociaciones de vecinos canalizaban iniciativas de movimientos sociales, partidos políticos antifranquistas, grupos cristianos parroquiales o sectoriales, asociaciones de padres y madres de alumnos, clubes culturales y educativos, que culminaron en la creación en 1987 de la Coordinadora de Tres Barrios Amate, que logra mejoras para estos barrios.

A finales de los 80 y principios de los 90 se gesta el movimiento asociativo que deriva en la actual plataforma. Con movilizaciones vecinales se reivindicaban comedores escolares, adecentamiento de plazas (Dr. Andreu Urra), pavimentación adecuada, señalización de pasos peatonales, semáforos, y la erradicación del absentismo escolar en educación primaria o la construcción de un Centro de Salud para la zona. Entre 2003 y 2004 se constituye la actual Plataforma cívica Tres Barrios-Amate.

El papel de las administraciones (estatal, autonómica y municipal) en estos barrios ha dejado mucho que desear. Este es sin duda uno de los mayores reproches de los vecinos. Pedro Ruiz, de Cáritas, lamenta que la ronda del Tamarguillo sea un muro que separa estos barrios marginales del resto de la ciudad, algo “inmoral” a su juicio porque perpetúa estas situaciones de exclusión y pobreza.

Las carencias son variadas: altos niveles de exclusión social focalizados fundamentalmente en el desempleo, carencias educativas, deficiencias urbanísticas y de vivienda y desvertebración e inseguridad de la convivencia, explica la plataforma. Sobre estos problemas ha reflexionado y hablado la plataforma durante el mes de abril en charlas online y el sentir de los vecinos se ha expresado en el mural Pintando las voces del barrio, en el Centro de Salud de la Candelaria.

Si quiere ver el documental pulse aquí

Publicado en Diario de Sevilla.