La inteligencia artificial también tiene plantilla, horarios y despidos. TransPerfect ha comunicado un ERE que afectará a 266 personas de su unidad DataForce en España, trabajadoras que evaluaban y corregían respuestas de sistemas de inteligencia artificial de Apple. Son una cuarta parte de una plantilla de 1.054 personas y están repartidas entre Barcelona, Madrid, Málaga, Alicante, Mallorca y Valencia.
Detrás de la IA hay trabajadores de carne y hueso
Las personas afectadas realizaban tareas de anotación de datos y control de calidad para entrenar modelos de inteligencia artificial. Su trabajo consistía en revisar textos, respuestas y otros contenidos para que los sistemas aprendieran a responder con mayor precisión. La mayor parte del ERE se concentra en Barcelona, con 208 despidos; le siguen Madrid, con 41, Málaga, con 11, Alicante, con 4, y Mallorca y Valencia, con una persona afectada en cada caso.
TransPerfect justifica la medida por causas productivas después de perder el contrato que mantenía con Apple desde 2020 para este tipo de servicios. La empresa sostiene que ha intentado alcanzar una salida negociada y que una parte de la representación sindical respaldó la propuesta. Los despidos se ejecutarían con una indemnización de 20 días por año trabajado.
FIST denuncia represalias y discriminación salarial
El sindicato FIST, mayoritario en el comité de empresa, rechaza la versión empresarial y denuncia que el expediente afecta también a trabajadores que habían logrado ser reconocidos como indefinidos tras la intervención de Inspección de Trabajo. Según el sindicato, algunas de esas personas fueron dadas de alta y de baja como fijas discontinuas y ahora aparecen incluidas en el ERE.
FIST considera además que el expediente puede tener relación con las reclamaciones judiciales presentadas por diferencias salariales entre idiomas. La organización había denunciado que determinadas lenguas, como hebreo, alemán y algunas nórdicas, recibían retribuciones superiores por trabajos equivalentes. Estas acusaciones forman parte de la posición sindical y tendrán que dirimirse en los procedimientos abiertos.
Un sector nuevo con problemas laborales muy viejos
La historia de TransPerfect rompe con la imagen de una inteligencia artificial completamente automatizada. Los modelos necesitan miles de horas de trabajo humano para clasificar, corregir, comparar y evaluar datos. Son tareas invisibles para quien utiliza una aplicación, pero esenciales para que la tecnología funcione.
Cuando termina un contrato, esa supuesta economía del futuro vuelve a utilizar mecanismos muy conocidos por la clase trabajadora: pérdida del empleo, externalización del riesgo y expedientes colectivos. En este caso, 266 personas que entrenaban sistemas para una de las mayores multinacionales tecnológicas del mundo se enfrentan ahora a la salida de la empresa.
TransPerfect crece mientras recorta DataForce
El ajuste se produce mientras TransPerfect mantiene una fuerte actividad internacional. La propia compañía informó de que sus ingresos globales crecieron alrededor de un 7 % en 2025, hasta alcanzar unos 1.320 millones de dólares. Ese crecimiento empresarial contrasta con el golpe que supone el ERE para una cuarta parte de su plantilla española.
El conflicto deja una cuestión de fondo para un sector que suele presentarse como sinónimo de futuro: la IA no elimina el trabajo humano, sino que muchas veces lo oculta. Detrás de cada modelo que aprende hay personas que etiquetan, corrigen y revisan. Y cuando el negocio cambia de manos, son esas personas las primeras en pagar la factura.




