Los trabajadores del Tranvía de Zaragoza decidirán este miércoles 7 de octubre si convocan una huelga indefinida a partir del día 19. El conflicto se produce en plena negociación del III Convenio Colectivo y tiene en el centro las jornadas de trabajo, los descansos, la seguridad, la organización del servicio y las condiciones salariales.
La plantilla llega a una fecha decisiva después de meses de negociación sin conseguir un acuerdo. El comité de empresa ha convocado una reunión para este 7 de octubre en la que se decidirán las próximas movilizaciones y la modalidad concreta de los paros. Entre las opciones planteadas está una huelga indefinida desde el 19 de octubre, aunque todavía no ha sido aprobada formalmente.
Jornadas de hasta nueve horas
Una de las reivindicaciones principales afecta directamente a los conductores. La representación de los trabajadores reclama que la jornada diaria no supere las ocho horas. Según la plantilla, actualmente pueden producirse jornadas cercanas a las nueve horas, algo que consideran excesivo para un trabajo que exige atención y concentración permanentes.
Los trabajadores insisten en que no es solo una cuestión de horario. La fatiga acumulada y la organización de los descansos influyen directamente en las condiciones en las que se presta el servicio.
Descansos, tiempos de recorrido y salarios
El conflicto va más allá de la duración de la jornada. El comité también reclama mejoras en los descansos, los tiempos de recorrido, la conciliación, la organización del trabajo, el dimensionamiento de la plantilla y las condiciones económicas.
La representación de los trabajadores denuncia además diferencias salariales respecto a otros servicios de transporte público y considera que el nuevo convenio debe reconocer mejor las responsabilidades y las condiciones reales de la plantilla.
El conflicto llega al Ayuntamiento
Los trabajadores han trasladado también su situación al Ayuntamiento de Zaragoza. No piden que el consistorio negocie directamente el convenio, sino que supervise las condiciones en las que se presta un servicio público y preste atención a cuestiones como los tiempos de recorrido, la organización del trabajo y la fatiga de los conductores.
La plantilla no afirma que el tranvía sea actualmente un servicio inseguro, pero sí reclama que se corrijan aquellas situaciones laborales que puedan acabar afectando a la seguridad y a la calidad del servicio.
El 7 de octubre, fecha clave
El comité mantiene abierta la posibilidad de alcanzar un acuerdo antes de que se formalice la convocatoria. La huelga aparece como una herramienta de presión ante la falta de avances suficientes en la negociación.
La fecha clave será el 7 de octubre. Ese día la plantilla decidirá si da el paso hacia una huelga indefinida que comenzaría el 19 de octubre.
El conflicto del tranvía se suma así a un mes especialmente intenso en Zaragoza, con distintos servicios y contratas en movilización. En este caso, las reivindicaciones son bastante concretas: jornadas razonables, descansos suficientes, salarios dignos y un convenio que reconozca las condiciones reales de quienes mantienen funcionando el servicio cada día.




