Las trabajadoras y trabajadores de los servicios sociales de Catalunya están llamados hoy, 7 de octubre, a una huelga que abarca por primera vez al conjunto del sector público y privado. La protesta afecta a residencias, atención domiciliaria, discapacidad, salud mental, infancia, dependencia y exclusión social, y reclama salarios dignos, plantillas suficientes y el fin de una precariedad que las organizaciones convocantes consideran estructural.
Una huelga que cruza todo el sector social
La convocatoria reúne a organizaciones sindicales y plataformas del sector con una reivindicación común: que quienes sostienen los cuidados y la atención social dejen de hacerlo con salarios bajos, falta de personal y convenios fragmentados. En Catalunya trabajan alrededor de 130.000 personas en este ámbito, repartidas entre numerosos servicios y hasta 17 convenios colectivos diferentes.
La Asamblea del Sector Social, impulsada por CGT, Intersindical, FTC-IAC, IAC-CATAC, co.bas, COS, USOC y otras plataformas, ha llamado a construir un frente común de las plantillas. CCOO y UGT también han convocado la jornada y coinciden en reclamar una mejora sustancial de las condiciones laborales y salariales.
Salarios, ratios y negociación bloqueada
Entre las principales demandas aparecen la equiparación salarial con el sector público, salarios vinculados al coste real de la vida, plantillas suficientes, ratios reguladas y auditables y el desbloqueo de la negociación colectiva. Parte del sindicalismo convocante reclama además avanzar hacia la internalización progresiva de los servicios y reducir la dependencia de empresas y entidades privadas financiadas con dinero público.
Las organizaciones recuerdan que se trata de un sector esencial que atiende a infancia, personas mayores, discapacidad, salud mental, dependencia y situaciones de exclusión. La crítica de fondo es sencilla: unos servicios fundamentales para garantizar derechos sociales no pueden sostenerse sobre unas condiciones laborales que empujan a muchas profesionales al agotamiento y la rotación permanente.
Servicios mínimos de hasta el 85%
La jornada llega además rodeada de polémica por los servicios mínimos decretados por la Generalitat. En determinados servicios pueden alcanzar el 85% de la plantilla. Los sindicatos consideran que esos porcentajes son desproporcionados y denuncian que, en equipos pequeños, pueden impedir en la práctica que parte de la plantilla ejerza su derecho a la huelga.
El conflicto refleja una contradicción conocida por miles de trabajadoras de los cuidados: cuanto más imprescindible se considera un servicio, más difícil resulta paralizarlo para reclamar mejores condiciones. Las organizaciones convocantes sostienen que defender los derechos laborales del sector no va contra las personas usuarias, sino que forma parte de la defensa de unos servicios sociales públicos y de calidad.
De los centros de trabajo a la calle
La huelga se acompaña de una manifestación en Barcelona convocada a las 10 de la mañana desde el entorno del Parc de la Ciutadella. El objetivo es trasladar a la calle un conflicto que durante años ha permanecido disperso entre convenios, empresas, entidades y administraciones diferentes.
La jornada del 7 de octubre pone así en primer plano a un sector altamente feminizado y esencial para sostener la vida cotidiana. Por primera vez, buena parte de esas plantillas confluyen en una misma jornada de huelga para exigir que el reconocimiento social de su trabajo se traduzca también en salarios, tiempo, personal y derechos.




