CGT y ÚTIL mantienen la movilización durante la pausa de la huelga indefinida y cuestionan un preacuerdo alcanzado sin la participación directa del comité de huelga. La plantilla deberá pronunciarse en referéndum durante septiembre, después de que un 51,23% votara por continuar los paros.
Miles de trabajadores y trabajadoras de Airbus se han manifestado este sábado en Madrid para expresar su rechazo al preacuerdo alcanzado con la compañía y reclamar una «negociación real» sobre las cuestiones que consideran todavía pendientes. Convocada por CGT y apoyada por ÚTIL, la marcha partió de la plaza de Colón y recorrió el paseo de la Castellana hasta el entorno del Ministerio de Industria, con paradas ante distintos ministerios. A la movilización acudieron trabajadores procedentes de diferentes centros de Airbus, algunos desplazados en autobuses desde Getafe, San Pablo (Sevilla) y otras plantas, además de representantes de otros sectores y organizaciones que quisieron mostrar su apoyo al conflicto.
La participación fue objeto de estimaciones diferentes. Algunas fuentes sindicales situaron la asistencia en torno a 5.000 personas, mientras representantes presentes en la movilización elevaron la cifra por encima de las 6.000 y los convocantes manejaron estimaciones cercanas a las 8.000. También participaron trabajadores vinculados a la sección sindical de UGT en la empresa, aunque la organización a nivel estatal se desmarcó de la convocatoria y trasladó que mantenía una posición «neutra» ante la marcha. CGT y ÚTIL decidieron mantener la movilización pese a la pausa de la huelga indefinida y al proceso abierto para someter el preacuerdo a la decisión de la plantilla.
Una movilización en plena pausa de la huelga indefinida
La marcha se produce después de varias semanas de conflicto en Airbus. La huelga indefinida comenzó el 25 de agosto y el comité de huelga decidió pausarla a partir del 9 de septiembre. La decisión llegó después de una votación muy ajustada: en el conjunto de los centros, el 51,23% de los trabajadores participantes había votado por continuar los paros, frente al 48,7% que optó por pausarlos, una diferencia de apenas 67 votos.
En este contexto, el 4 de septiembre se alcanzó un preacuerdo entre Airbus y varios sindicatos con la mediación del Ministerio de Industria. Entre las medidas planteadas figura una recuperación del poder adquisitivo del 7,95% hasta 2029 y el mantenimiento del actual acuerdo de teletrabajo. CGT y ÚTIL cuestionan tanto algunos aspectos del contenido como el procedimiento seguido para alcanzar el documento y sostienen que el comité de huelga no participó directamente en aquella negociación.
El representante de CGT Juan Pedro Torres considera que el preacuerdo «se queda a medio camino» y que mantiene «muchas cosas en el aire», especialmente la recuperación del IPC real y la carga de trabajo para Cádiz. Torres señaló, no obstante, como un avance que se haya conseguido introducir el IPC después de más de dos convenios, aunque advirtió de que habrá que esperar al texto definitivo. Por su parte, Marc Vidal, de ÚTIL, señaló que el documento tampoco recoge varias de las reivindicaciones de su organización, entre ellas las relacionadas con los trabajadores afectados por el Proyecto Bromo y determinadas condiciones salariales.
ÚTIL ha cuestionado especialmente el denominado «efecto abril», por el que parte de la recuperación salarial comenzaría a computarse desde abril y no desde enero. Según Vidal, este mecanismo supondría una pérdida salarial para la plantilla. Las discrepancias sobre el IPC, los salarios, las cargas de trabajo, el Proyecto Bromo y el procedimiento de negociación se mantienen así como algunos de los principales puntos de discusión mientras el preacuerdo espera ser sometido a referéndum.
Las asambleas y la coordinación entre centros, protagonistas del conflicto
Una parte importante de las intervenciones durante la marcha puso el foco en el papel adquirido por las asambleas de trabajadores y la coordinación entre los diferentes centros de Airbus. Sergio, trabajador de una subcontrata y miembro de CGT Metal Madrid, calificó la movilización como «un éxito absoluto» y destacó que el movimiento surgido durante el conflicto ha permitido reforzar la capacidad de decisión de las asambleas incluso después de la pausa de la huelga. «Esto no se para, el movimiento sigue hacia adelante», afirmó.
El trabajador también llamó la atención sobre la situación de las empresas auxiliares y subcontratas que operan dentro de Airbus. En la misma línea, Borja, secretario de Jurídica del Metal de Madrid de CGT y presidente del comité intercentros de CGELEC, recordó anteriores procesos de organización de las subcontratas, entre ellos la conocida como huelga de las «tarjetas rojas». Según explicó, las diferencias entre la plantilla directa y los trabajadores de las contratas continúan formando parte de la realidad de las factorías y las empresas auxiliares representan una parte considerable del empleo existente alrededor de la producción de Airbus.
Borja destacó especialmente el carácter asambleario adquirido por la movilización y lo relacionó con aquellas experiencias anteriores de organización. Felipe, también de CGT, situó el origen del actual conflicto en las discrepancias surgidas durante las negociaciones anteriores y sostuvo que determinados acuerdos y propuestas se han desarrollado sin que las decisiones adoptadas por las asambleas hayan tenido el protagonismo reclamado por una parte de la plantilla.
«Ni los viejos del lugar han vivido esto»
La coordinación entre centros fue también uno de los elementos destacados por Nacho, trabajador de Airbus en San Pablo (Sevilla) desde hace 21 años. Según explicó durante la movilización, las diferentes plantas han desarrollado mecanismos conjuntos de votación, comunicación y traslado de decisiones al comité de huelga. «No solo ha sido un ejercicio de autoorganización y autogestión, sino coordinado de una manera que yo creo que es pionera», afirmó.
Nacho aseguró no haber vivido un proceso similar durante sus más de dos décadas en Airbus y relató cómo trabajadores próximos a la jubilación han acudido a las asambleas para mostrar su apoyo a una nueva generación de compañeros que ha comenzado a participar directamente en las decisiones del conflicto. Más allá del resultado final de las negociaciones, destacó como uno de los principales efectos de la huelga la creación de grupos de trabajo y mecanismos de coordinación entre las plantas que, según señaló, pretenden mantenerse para futuros conflictos.
Proyecto Bromo, salarios y teletrabajo
Entre las trabajadoras presentes se encontraba Tamara, empleada de la división de Espacio afectada por el Proyecto Bromo, que contempla la segregación de esa actividad para formar una nueva empresa junto a Thales y Leonardo fuera del grupo Airbus. La trabajadora manifestó la incertidumbre existente entre parte de la plantilla sobre cuáles serán sus futuras condiciones laborales y aseguró que los afectados no han podido elegir entre permanecer en Airbus o incorporarse a la nueva estructura empresarial.
Tamara explicó también que el conflicto comenzó teniendo en el teletrabajo uno de sus principales detonantes, pero las movilizaciones terminaron incorporando otras reivindicaciones relacionadas con el IPC, la recuperación del comedor para trabajadores de taller, las condiciones salariales y el propio Proyecto Bromo. Después de semanas de concentraciones en las puertas y accesos de las factorías, resumió la reivindicación en una petición: «que se negocie de verdad, que la plantilla se sienta escuchada».
Solidaridad de otros sectores
La manifestación contó también con la presencia de trabajadores y representantes de otros conflictos laborales. Entre ellos estuvieron docentes de la plataforma Menos Lectivas y educadoras del sector 0-3, que destacaron la importancia de establecer vínculos entre movilizaciones de sectores diferentes. Una de las participantes señaló que habían conocido directamente el proceso organizativo desarrollado por los trabajadores de Airbus y defendió que la coordinación entre distintas luchas puede reforzar sus respectivas reivindicaciones.
La presencia de otros sectores acompañó así una marcha centrada fundamentalmente en el conflicto interno de Airbus, pero en la que también se abordaron cuestiones como la precariedad en las subcontratas, el funcionamiento de las asambleas y la capacidad de coordinación entre trabajadores de diferentes centros.
CGT denuncia su exclusión de la negociación
Al término de la movilización, Gustavo, trabajador y delegado de CGT en Airbus, denunció la exclusión de CGT y ÚTIL de la negociación que desembocó en el preacuerdo. Según relató, ambas organizaciones, que cuentan con representantes dentro del comité de huelga, fueron apartadas de la reunión en la que se desarrollaron las conversaciones. «Somos legítimamente los representantes de esta huelga y somos los que tenemos que negociar», afirmó.
El delegado explicó además que CGT y ÚTIL han emprendido acciones judiciales ante la Audiencia Nacional, denunciando una posible vulneración de derechos fundamentales y mala fe negociadora. Según su intervención, las organizaciones han solicitado también medidas cautelares relacionadas con el proceso.
La plantilla tendrá la última palabra en referéndum
El conflicto entra ahora en una nueva fase. La huelga indefinida permanece pausada mientras continúa el debate sobre un preacuerdo que deberá ser sometido durante septiembre a un referéndum vinculante entre la plantilla de Airbus en España. El resultado determinará si los trabajadores aceptan las condiciones negociadas o si el conflicto laboral vuelve a abrirse.
La manifestación de Madrid ha mostrado que, pese a la pausa de los paros, una parte significativa de la plantilla continúa movilizada y reclama modificaciones en el acuerdo. Después de una votación en la que apenas 67 votos separaron a quienes querían mantener la huelga de quienes preferían pausarla, el referéndum sobre el preacuerdo se convierte ahora en el siguiente momento decisivo de un conflicto que comenzó el 25 de agosto y que continúa abierto.
