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Gonzalo Mateos Benito: “Personas procedentes de la clase obrera pudieron llegar a tener una gran influencia política y social”

Gonzalo Mateos Benito nació en Salamanca en 1983, aunque lleva casi veinte años viviendo en Barcelona. Es historiador y antropólogo de formación, pero su auténtica pasión es la de realizador de documentales. Recientemente ha dirigido los documentales La vida de una flor, sobre la fallida insurrección anarquista del Alt Llobregat de 1932, y Garcia Oliver, ambos con financiación de la Fundación Salvador Seguí y de la CGT, a la que pertenece.

¿Cómo surge el proyecto del documental de Garcia Oliver? ¿Cómo ha sido el proceso de rodaje?

El documental surge tras haber realizado otros trabajos relacionados con el movimiento anarquista, como uno sobre Salvador Seguí. El de Garcia Oliver nace por iniciativa de la CGT de Reus, que quería recuperar su figura por haber nacido en esa ciudad. El proceso de rodaje ha sido un trabajo de documentación histórica, búsqueda de archivos y testimonios, y reconstrucción del contexto de la época. También ha implicado visitar espacios y lugares relacionados con la vida de Garcia Oliver y el movimiento anarquista.

¿Qué te ha sorprendido durante el proceso de documentación?

La gran implantación social de la CNT. Incluso antes del golpe de Estado militar de 1936, el movimiento anarquista tenía contactos con algunos militares contrarios al golpe. Tras el fracaso del golpe militar en Barcelona, el anarquismo actuó en muchos aspectos como un auténtico contrapoder, asumiendo funciones que normalmente corresponderían a un Estado, como el control de fronteras o del orden público, desde una perspectiva revolucionaria. Esto invita a reflexionar sobre el papel del poder. A menudo, en algunos sectores del anarquismo actual existe un rechazo total a cualquier forma de autoridad o poder. Pero la historia muestra que, en determinados momentos, es necesario algún tipo de organización y poder colectivo para transformar la sociedad.

¿Crees que Garcia Oliver fue el cerebro de la derrota del ejército en Barcelona durante el golpe de Estado?

Garcia Oliver fue uno de los impulsores de la preparación del movimiento obrero ante un posible golpe militar. Participó en la organización de grupos armados, comités de defensa y milicias vinculadas a la CNT, que jugaron un papel importante en la derrota del golpe militar en Barcelona y en Cataluña en julio de 1936. Él pensaba que el movimiento obrero y el anarquista debían estar preparados militarmente tanto para frenar un posible golpe como para iniciar un proceso revolucionario, lo que permitió que los trabajadores organizados reaccionaran rápidamente cuando se produjo el golpe. Por ello, puede decirse que fue uno de los cerebros de esta estrategia, aunque la derrota de los militares también fue resultado de la acción colectiva de muchos militantes obreros, comités de defensa y milicias populares.

La CNT tenía el control de las calles en julio de 1936. ¿Cómo se explica el paso de la barricada al Ministerio de Justicia en el caso de Garcia Oliver?

Aunque la CNT tenía mucha fuerza en las calles, especialmente en Cataluña, el movimiento anarquista sabía que no era mayoritario en todo el Estado. Por ello decidió colaborar con el resto de fuerzas antifascistas para continuar la guerra contra el golpe militar. También pensaban que esta colaboración podía evitar el aislamiento internacional de la República, esperando apoyo de democracias europeas como Francia y Gran Bretaña, algo que finalmente no ocurrió. En este contexto se dio una situación compleja: al mismo tiempo que se defendía la República, se quería impulsar la revolución social. Garcia Oliver acabó entrando en el gobierno como ministro de Justicia a propuesta de la CNT.

¿Cómo vivió personalmente el paso de ser un hombre perseguido por la ley a convertirse en ministro de Justicia?

Garcia Oliver intentó aprovechar el cargo para impulsar reformas en el sistema judicial que hoy consideraríamos progresistas. Defendió que la justicia debía garantizar derechos y fue crítico con las ejecuciones sin juicio que algunos grupos revolucionarios o comités llevaron a cabo en los primeros meses de la guerra. También sostenía que muchos delitos estaban relacionados con la desigualdad social. Por ello impulsó proyectos de reforma del sistema penitenciario, como la creación de ciudades penitenciarias y la idea de que los presos pudieran trabajar y reeducarse. A pesar de estas iniciativas, su paso por el ministerio fue breve, en un contexto muy difícil marcado por la guerra y las tensiones políticas.

¿Cómo gestionó las críticas de los sectores más radicales de la CNT?

Garcia Oliver adoptó una posición pragmática. Inicialmente defendía hacer la revolución completa, pero esta propuesta no prosperó. Ante la situación de guerra, consideró necesario colaborar con el resto de fuerzas republicanas. Era consciente de que la unidad antifascista era imprescindible para derrotar a los militares sublevados. Esto se vio claramente durante los Hechos de Mayo de 1937, cuando pidió a los anarquistas que detuvieran los combates para evitar un enfrentamiento interno que debilitara la lucha contra el fascismo.

¿Hasta qué punto su libro El eco de los pasos puede considerarse una crónica fiel?

Como ocurre con muchas autobiografías, el relato tiene cierto sesgo. Algunos recuerdos pueden estar interpretados de forma subjetiva o reconstruidos con el tiempo. Por ello, ciertos episodios deben leerse con cautela. Aun así, el libro es muy útil para entender el contexto de los militantes anarquistas como Garcia Oliver, muchos de ellos procedentes del mundo obrero.

Además, la obra está marcada por la experiencia traumática de la derrota en la Guerra Civil y el exilio. También incluye críticas hacia otras figuras del movimiento anarquista, como Federica Montseny o Durruti, reflejando tensiones personales y políticas.

¿Fue Garcia Oliver un estratega militar?

No se puede afirmar que lo fuera en un sentido profesional, ya que no tenía formación militar formal. Sin embargo, durante la Guerra Civil defendió la necesidad de formar militarmente a las milicias obreras para combatir al ejército franquista. Se crearon escuelas de guerra donde los milicianos recibían formación básica en armas y estrategia. Estas iniciativas buscaban hacer más eficaces a las milicias, dentro de un contexto revolucionario distinto al modelo militar tradicional.

¿Cuál es su legado en la política española?

Su figura representa una época en la que personas procedentes de la clase obrera pudieron alcanzar una gran influencia política y social. También permite comprender la importancia del movimiento obrero y del anarcosindicalismo en la sociedad catalana de ese momento.

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