A 25 metros de altura, sobre una grúa del astillero de Navantia en San Fernando, Manuel Balber y Jesús Galván han convertido su protesta en su forma de vida. Dos colchones, la comida que reciben desde el suelo y un teléfono sin cámara ni conexión a internet definen el día a día de estos dos soldadores, que ya han pasado 20 días encaramados en la estructura, en una acción de protesta extrema que ha traspasado el ámbito laboral para situarse en el centro del debate político.
Su reivindicación es clara: denuncian la existencia de “listas negras” en el sector del metal de la Bahía de Cádiz que, según sostienen, les impedirían acceder a empleo por su actividad sindical en los últimos años. Ambos, integrantes de la Coordinadora de Trabajadores del Metal (CTM), aseguran haber participado en huelgas y movilizaciones recientes y denuncian que, pese a su experiencia profesional en distintos puntos del país, llevan tiempo sin ser contratados en un contexto de elevada demanda de mano de obra en la industria naval gaditana.
La CTM y otros sindicatos minoritarios respaldan esta acusación, que ha dado forma a una protesta que no ha dejado de ganar visibilidad. Sin embargo, tanto la empresa como los comités de trabajadores rechazan de forma tajante la existencia de cualquier tipo de veto laboral.
El conflicto estalla en un momento de gran actividad para los astilleros de la Bahía de Cádiz, inmersos en una de las mayores cargas de trabajo de las últimas décadas. La construcción naval, tanto civil como militar, junto con las reparaciones y servicios auxiliares, sostiene miles de empleos en la zona y convierte al sector del metal en uno de los principales motores económicos de la comarca. En este contexto, los dos trabajadores cuestionan que no se les contrate pese a su trayectoria y cualificación.
Navantia niega cualquier relación con supuestas listas negras y afirma que no interviene en la selección de personal de las empresas auxiliares. La compañía subraya además que atraviesa un periodo de alta actividad que requiere mano de obra cualificada. No obstante, reconoce la incomodidad que ha generado una protesta de estas características en el interior del astillero.
La entrada de ambos trabajadores en la instalación ha puesto en evidencia un fallo de seguridad, ya que no contaban con autorización para acceder a una factoría con estrictas medidas de control por su carácter estratégico. Además, la permanencia en la grúa plantea serias dificultades para su desalojo. A ello se suman las críticas por las condiciones en las que se encuentran, que algunos califican de inhumanas, mientras la empresa defiende que están condicionadas por razones de seguridad.
El comité intercentros de Navantia, que agrupa a sindicatos como CSIF, UGT y CCOO, también ha negado la existencia de cualquier tipo de discriminación en los procesos de contratación, asegurando que estos se rigen por criterios de igualdad, mérito y capacidad.
Mientras tanto, la protesta ha ido adquiriendo una dimensión política cada vez mayor. La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, visitó a los trabajadores tras obtener autorización institucional, denunciando posibles vulneraciones de derechos laborales y pidiendo investigar las supuestas listas negras. En la misma línea, el candidato de Por Andalucía, Antonio Maíllo, se reunió con la CTM, mientras que Adelante Andalucía ha mostrado su apoyo a la movilización. En contraste, el PSOE interpreta la escalada del conflicto como un intento de desgaste político en el contexto preelectoral andaluz.
En paralelo, la situación en la grúa se mantiene sin cambios. Los dos trabajadores continúan en altura, con recursos limitados y sin voluntad de abandonar la protesta. Aunque se han producido intentos de mediación y ofertas laborales que no han prosperado —rechazadas por la CTM por considerarlas insuficientes—, el conflicto sigue abierto.
Para este miércoles se ha convocado una nueva manifestación en Cádiz, que recorrerá distintos puntos vinculados al conflicto laboral, con el objetivo de visibilizar que dos trabajadores llevan ya 20 días protestando a 25 metros de altura.