Este año, el Primero de Mayo tiene un significado especial. Gracias a la movilización, hemos hecho retroceder a quienes querían arrebatarnos esta jornada. Es una primera victoria frente al empresariado y a los grandes grupos respaldados por Gabriel Attal, la derecha y la extrema derecha. Pero nada está decidido.
El Primero de Mayo no es un día cualquiera: ¡es nuestro día!
Desde hace 140 años, tras el 1 de mayo de 1886 y la sangrienta represión contra las trabajadoras y los trabajadores de Chicago, en todo el mundo, trabajadores y trabajadoras luchan juntos por sus derechos. Gracias a esa lucha hemos conquistado la jornada de 8 horas y logrado que el Primero de Mayo sea festivo en 163 países.
El Primero de Mayo es la jornada internacional de lucha por los derechos de los trabajadores y las trabajadoras, un día de solidaridad, de reivindicación y de conquistas sociales. Un día para disfrutar de un descanso junto a nuestros seres queridos y para manifestarnos en defensa de nuestros derechos.
1/ Queremos medidas urgentes contra el aumento del coste de la vida para poder vivir de nuestro trabajo:
En lugar de primas no cotizadas, exigimos aumentos salariales generales para todos y todas, incluyendo el salario mínimo, los salarios públicos y las pensiones, para mejorar nuestras condiciones de vida presentes y futuras.
- La indexación automática de todos los salarios a los precios, para no perder poder adquisitivo, restableciendo la escala móvil de salarios.
- La congelación del precio de los combustibles para poner fin a la especulación en beneficio de los grandes grupos petroleros.
- La igualdad salarial entre mujeres y hombres, la revalorización de los sectores feminizados y la eliminación de los empleos a tiempo parcial impuestos.
- La defensa de nuestros derechos laborales: contra la precariedad, los contratos temporales, las prácticas, el trabajo temporal, los bajos salarios y el desempleo.
- Los 211.000 millones de euros en ayudas públicas que se conceden cada año a las empresas sin condiciones deben ser condicionados y reorientados hacia la financiación de nuestros servicios públicos y nuestra protección social.
2/ El fin de las guerras y una paz justa y duradera
No en las condiciones de los agresores, sino en el respeto del derecho internacional. Manifestaremos nuestra solidaridad con los millones de trabajadores y trabajadoras que viven bajo las bombas en Ucrania, Irán, Líbano, Palestina o Sudán.
Trump, Putin, Netanyahu y sus aliados de extrema derecha multiplican las guerras y buscan sustituir el derecho internacional por la ley del más fuerte, o más bien del más rico. Estas guerras perjudican al conjunto de los trabajadores y trabajadoras: los precios de la energía se disparan y nuestros servicios públicos se asfixian para aumentar los presupuestos militares.
Es urgente poner fin a esta escalada bélica. Francia y Europa deben afirmarse para imponer una agenda de paz y desarme, y defender la ONU y el derecho internacional.
3/ Igualdad, libertad y fraternidad
Frente a la división que debilita a la clase trabajadora y desvía la legítima indignación, rechazamos la normalización del racismo, el antisemitismo, el sexismo y la LGTBfobia.
Ante una extrema derecha que se alimenta de las crisis que ella misma provoca, hacemos un llamamiento a un Primero de Mayo popular y unitario.
