Òscar Murciano estuvo la pasada semana en la sede de la CGT Aragón en Zaragoza presentando su recién estrenado libro ‘Cómo ganar una huelga’, una obra de once capítulos cargados de análisis, estrategia y enseñanzas para la lucha laboral y, en concreto, para la organización de una huelga
Para Òscar Murciano “no es de extrañar que las huelgas hayan sido prohibidas y consideradas legalmente bajo el apartado de sabotaje. En cierta medida, una campaña de huelgas no deja de ser sino una revuelta (…)”, afirma el autor en el libro. Se trata de una obra en la que no solo explica cómo luchar y pasar a la ofensiva, sino también cómo diseñar estrategias, elaborar planes y entender cómo actúa la patronal. “Cuando una huelga es previsible, entonces es más fácil que sea neutralizable o controlable”, sentencia.
Murciano es ingeniero en informática y trabajador del sector de la consultoría tecnológica. Fue secretario de Acción Social y posteriormente de Acción Sindical de la CGT de Catalunya entre 2014 y 2023. Ha participado activamente en numerosos conflictos sindicales y actualmente es secretario de Acción Sindical del sindicato de Actividades Diversas de Terrassa y miembro de la Coordinadora de Informática de la CGT.
Aprovechando su visita a Zaragoza, desde AraInfo | Diario Libre d’Aragón hemos conversado con Òscar sobre su libro, las problemáticas a las que se enfrenta la clase obrera, el papel de las cajas de resistencia y otros temas que abordamos en esta entrevista.
¿Cómo decidiste escribir un libro sobre las huelgas?
Por varias razones. Una de ellas es la práctica ausencia de material publicado de temática sindical actual escrita desde sindicalistas, la mayoría son análisis de otros periodos históricos o bien ensayos académicos. Y, por otro lado, favorecer la comprensión de la dinámica de las huelgas para que compañeras que se están iniciando afronten en mejores condiciones sus primeras luchas.
¿Qué nos encontraremos en tu libro?
Primero lo que no encontraremos: Ni detalles técnicos, ni consejos estrictos. No hay dos huelgas iguales, así que se trata de aprender a pescar no de explicar cuánto pesa el hilo o de qué material está hecha la caña. Lo importante es interiorizar cómo producir un estrés insoportable a un empresario o gobierno, que es la llave para conseguir tus objetivos sindicales. En eso he intentado centrarme.
Hay mucha gente que piensa que las huelgas no sirven para cambiar las cosas. Es un mantra que se repite y que, entre otras cosas, responde a la batalla cultural neoliberal que busca dividir y debilitar la organización de la clase trabajadora. ¿Qué le dirías a quien defiende estas ideas siendo de clase trabajadora?
Afortunadamente ya no se escucha tanto, por varios motivos. Esa falsedad se originó durante el periodo de crisis financiera por una característica propia de las huelgas defensivas, donde el sindicato está en desventaja, y en un contexto de ataque directo al movimiento sindical. Hoy es todo lo contrario, los principales avances de derechos que se están produciendo en empresas y sectores nacen de huelgas ofensivas, mantenidas durante el suficiente tiempo como para vencer el pulso. En mi experiencia más cercana, la CGT de Catalunya, no tenemos que convencer mucho de la necesidad de organizarse y luchar: desde que la CGT lidera el conflicto sindical en Catalunya, hace ya una década, hemos doblado nuestra afiliación. Por ello, la cuestión no es tanto explicar, sino combatirlo mediante los hechos, redoblando luchas, huelgas y dureza para que las victorias hablen por sí mismas.
“No hay dos huelgas iguales, así que se trata de aprender a pescar no de explicar cuánto pesa el hilo”
En tu libro no analizas únicamente la huelga en sí, sino también los condicionantes y factores que hacen posible que esta se lleve a cabo. ¿Qué crees que debe ocurrir en los días o semanas previos para que una huelga sea exitosa y pueda materializarse de forma contundente?
Primero la sección sindical no debe acomodarse en el “vamos tirando, podríamos estar peor” o el derrotista “La plantilla pasa de todo”. Las huelgas que obtienen mayores opciones de victoria son las ofensivas. Y es responsabilidad del sindicato, de la sección sindical, generar el clima necesario para que sea un éxito. Casi nunca las condiciones son idóneas, sino que deben crearse hasta llegar a un punto óptimo.
Por supuesto, debe existir un Plan. Una estrategia general con un esquema de plazos tanto en el calentamiento previo, como identificación de puntos débiles donde centrar el ataque con la máxima intensidad. En las huelgas no puedes ir a medio gas, no son simples protestas o actos aleatorios que mágicamente te darán lo que quieres. Tienes que hacer cocer a fuego lento a la empresa o administración hasta que pronuncien la palabra “basta”, eso requiere del despliegue de varias tácticas. En el libro se detallan las fases más comunes de este camino.
¿Qué papel juegan las cajas de resistencia en todo esto?
El trabajo asalariado se basa en que las personas venden su fuerza de trabajo para sobrevivir. Eso implica que si no trabajas por estar en huelga muchas jornadas ¿Cómo sobrevives? Para poder vencer la voluntad empresarial a menudo se requiere estirar el eje del tiempo de huelga al máximo, por ello una de las tareas del sindicato es organizar un cierto amortiguamiento de los efectos económicos para tener más opciones de victoria colectiva: Las cajas de resistencia. Pueden ser en el momento del conflicto o preparadas previamente, como la que tiene CGT Catalunya por acuerdo de Congreso. Otros sindicatos como ELA y LAB han centrado su estrategia de huelgas en ese mecanismo, con fondos de cuantía secreta, pero del orden de varias decenas de millones de euros.
“Las huelgas no son simples protestas: hay que ‘hacer cocer a fuego lento’ a la empresa o la administración hasta que diga ‘basta”
El papel de los medios de comunicación es relevante cuando ocurren este tipo de conflictos. Muchas veces, luchas laborales importantes apenas tienen presencia en televisión o en los medios, que mayoritariamente están en manos de intereses económicos contrarios a estas movilizaciones. ¿Cómo debemos actuar frente a los medios para conseguir que nuestras acciones entren en la agenda informativa? ¿Qué recomendaciones darías?
Primero qué no hacer: pensar que solo has de hacer notas de prensa. No valen para nada, o casi, a no ser que el conflicto ya sea conocido. En las secretarías de comunicación de los sindicatos es importante trabar ciertos contactos personales con algunos medios para dar el máximo de visibilidad. “Vender” exclusivas en algunos conflictos que tengan elementos de cierta sensibilidad o simplemente generar esas situaciones con acciones disruptivas que llamen su atención. Si creas un problema social, no te preocupes que saldrás en los medios de comunicación.
De todas formas, no hay que obsesionarse mucho con ello, hay terrenos como las redes sociales donde una buena campaña, en lenguaje e imagen atractiva, puede dar suficiente repercusión. Quiero destacar la que se han currado las compañeras del CAS de la Cruz Roja de Barcelona en Instagram, unas cracks. Por cierto, después de 92 días de huelga han conseguido un incremento salarial de 12.000€ anuales.
Sí que me gustaría añadir que la comunicación debe enfocarse dentro del contexto de desgaste general del adversario. Es decir, usarla como arma y no como simple expresión de un problema.
En tu libro pones ejemplos de casos en los que, a pesar de condiciones de trabajo que aíslan y atomizan, se han logrado articular reivindicaciones comunes. ¿Cuáles son hoy las principales dificultades para sacar adelante una lucha colectiva?
El sentimiento de clase se ha desdibujado mucho desgraciadamente y hay que seguir actuando para hacer de contrapeso a eso. Pero el de pertenencia a un grupo de compañeros, la solidaridad humana con las personas cercanas etcétera está bastante intacto. Dentro de estas potencialidades en el libro recomiendo centrar las reivindicaciones en el sentimiento de injusticia, antesala de la rabia, antes que en una interpretación por una “mejora”. Es mucho más movilizador focalizarse en lo primero. Por ejemplo, si queremos una mejora salarial no hay que plantearlo como una “subida o incremento” sino en la pérdida de poder adquisitivo creada, el estar cada vez peor, el relacionarlo con los beneficios de la empresa, la hipocresía social de una administración etcétera.
Al final, las dificultades son solo dificultades, no muros. Se tratan como un obstáculo a superar más y te pones mano a la obra. No entiendo a quienes lo dan por imposible o se quedan bloqueados por ello. ¿Alguna vez hubo huelgas fáciles?
“Lo importante es producir un estrés insoportable a un empresario o gobierno, es la llave para conseguir tus objetivos sindicales”
¿Cómo valoras las huelgas generales recientes en apoyo a Palestina?
Las huelgas son un fracaso o un éxito en función del objetivo que te hayas planteado. En este caso, si tu objetivo era parar un país, fracasó. Pero ¿lo era? En absoluto, las organizaciones somos realistas. Ahora bien, si la pretensión era alterar suficientemente la normalidad durante todo el día y permitiendo elevar el enfado general ante el genocidio del régimen sionista, la verdad es que fue bastante acertado. La valoración dependerá del filtro que cada persona use.
¿Hasta qué punto crees que el sistema capitalista ha penetrado en las conciencias de las personas?
Es cierto que avanza discretamente la extensión de sus valores, pero desde nuestra parte confrontamos otros. El capital persigue una distopía en la que las personas no solo no luchamos, sino que aceptamos los valores por los que somos explotadas, por el contrario, nuestra utopía es un mundo donde la solidaridad y el apoyo mutuo son la raíz de la que nace toda la sociedad. No lo veo como un éxito del uno sobre el otro sino un ciclo de avances y retrocesos temporales en mayor o menor medida.
Hay que focalizarse en el trabajo de la organización y no acomodarse en el statu quo que sea, quiero decir que hay que dar siempre más de lo que damos como colectivo y dejar de lamentarse. La responsabilidad de los sindicatos de contrapoder es fomentar la conciencia de clase no solo desde los centros de trabajo, sino desde los territorios físicos donde estamos implantados. Por otro lado, la mejor escuela de formación es el conflicto. Las personas quemamos más etapas cuando peleamos codo con codo con otros compañeros que escribiendo miles de sesudos artículos o discursos.
“Las dificultades son solo dificultades, no muros”
Al igual que ocurre en el ámbito político, en el sindical —entendiendo que también es político— se ha intentado transmitir la idea de que “todos los sindicatos son iguales” y que no cuentan con apoyo social. ¿Qué se pretende conseguir con ese discurso?
Obviamente el sistema capitalista ha establecido unos consensos, entre ellos la paz social, pero no garantiza que todo el mundo los acate. Así que siempre habrá movimientos sociales y sindicatos que no comulguen con ese caramelo. En este panorama, de forma curiosa, se crean intereses contrapuestos que coinciden en que se debe invisibilizar a quienes son diferentes para incluirlos dentro del pack asimilado. “Los sindicatos” como sinónimo de los dos principales. Eso sucede tanto desde esas organizaciones y medios de comunicación públicos, porque les conviene no mostrar que hay otra alternativa a ellos, como por partidos de derecha y extrema derecha, organizaciones empresariales y voceros antisindicales. En estos últimos casos porque el desprestigio y desconexión que están acumulando esas dos organizaciones se extiende así al conjunto de las organizaciones obreras.
Nuevamente, hay que obviar esta situación. No hay que perder excesivamente el tiempo contestando ni a unos ni a otros, sino más bien ignorarles y redoblar esfuerzos en tu organización. No tenemos que explicar las diferencias, la población las verá de forma más obvia cuanto más luches y cuanta mayor fuerza despliegues para ganar. ¿Cómo se explica que coincidiendo con el incremento de lucha sindical la CGT haya pasado a ser el tercer sindicato en afiliación en Catalunya doblando su número en un crecimiento acelerado? ¿Por qué el lugar con más afiliación per cápita del estado es Euskal Herria donde las huelgas y movilizaciones son también las mayores? No hay que mirarles a ellos si no a nosotras mismas para apretar más el pedal a fondo. El resto viene como consecuencia.
¿Hay algo más que quieras añadir?
Pues nada más, muchas gracias por vuestro interés. Espero que sea de utilidad para que se normalice más no solo un mayor crecimiento de la conflictividad de las trabajadoras, sino especialmente desde un punto de vista de ganar, no de protestar. Pasemos a la ofensiva.
FUENTE ARAINFO
