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Global May Day 2026

«Nuestro grito de guerra victorioso
será: ¡queremos la tierra!»
– James Connolly, We Only Want the Earth (1907)

En todo el mundo, el capitalismo continúa su declive sin freno. Y en todo el mundo, el autoritarismo vuelve una vez más a alzar la cabeza. Desde la represión contra los antifascistas, hasta las brutales guerras contra compañeros en Rojava y Myanmar, así como los recientes ataques contra la Generación Z en Indonesia, Kenia, Madagascar, Nepal y Togo. Parece que las fuerzas de la reacción están intentando todo lo que está en su mano para aplastar la esperanza de un mundo mejor, igualitario y libre. El levantamiento en Bangladesh en julio de 2024 puede describirse críticamente como un momento de lucha de masas en el que la clase trabajadora realizó los mayores sacrificios. Sin embargo, sus consecuencias revelan una realidad contradictoria: el auge de fanáticos islámicos y la persistente presencia de fuerzas imperialistas que han seguido reprimiendo y asesinando a trabajadores incluso después del levantamiento. Este desarrollo subraya la necesidad de que los trabajadores permanezcan siempre críticos ante los avances autoritarios y continúen organizándose.

El autoritarismo no solo implica violencia estatal y militarismo, sino que también incluye “ideologías de la desigualdad” como el racismo, el sexismo, la transfobia, el nacionalismo, el clasismo y el chovinismo. Es un fenómeno social, cultural, político y económico frente al cual resistimos colectivamente.

Observamos cómo la introducción de los llamados códigos laborales en el sur de Asia prioriza la liberalización económica y las inversiones por encima de los derechos de los trabajadores, y por tanto consolida relaciones de explotación. Observamos un aumento de la militarización de los conflictos en todo el mundo. Los gobiernos, en todas partes, incrementan el gasto militar a expensas de la protección social. Cada guerra declarada por los Estados nación y sus aliados es un ataque contra la clase trabajadora. Al fin y al cabo, son las personas trabajadoras quienes resultan traumatizadas y asesinadas en los campos por intereses geoestratégicos, imperialistas y capitalistas. Nos duele profundamente ver el sufrimiento y las muertes continuas en regiones como el Congo (RDC), Gaza, Myanmar, Rojava, Sudán, Tigray y Ucrania.

Sin embargo, no somos víctimas. Nuestras ideas no pueden extinguirse fácilmente. El Primero de Mayo es nuestra oportunidad para aprender a mantenernos unidos a escala mundial y contraatacar al imperio y al capital.

El Día Internacional de los Trabajadores es nuestro día. Es el día para recordar a la clase dominante y a quienes la protegen que son minoría y que abandonarán el escenario de la historia, de una forma u otra. Es el día para recordarnos a nosotros mismos que nosotros, los trabajadores del mundo, tenemos el poder y heredaremos la tierra. Algún día cercano, la guerra de clases que lleva siglos en marcha llegará a su fin y los trabajadores unidos del mundo saldrán victoriosos.

Este Primero de Mayo ponemos un énfasis especial en la lucha de los trabajadores de las plantaciones de té en Bangladesh. Durante generaciones han soportado discriminación y explotación sistémicas. Para luchar por mejores condiciones y, en perspectiva, por la emancipación de la explotación capitalista, los trabajadores organizaron el primer Congreso Nacional del Centro Sindical de Trabajadores del Té (TWTUC) en Sreemangal el año pasado. Conectaremos nuestras acciones del Primero de Mayo mostrando símbolos comunes y visibilizando la lucha de los trabajadores del té por una vida digna.

De continente a continente, las personas trabajadoras afrontan patrones similares de explotación, marginación y represión. Nuestra lucha, por tanto, no se limita a las fronteras nacionales: forma parte de la lucha más amplia por la unidad internacional de la clase trabajadora y por una vida digna para todos. Estamos convencidos de que la liberación de la clase trabajadora no puede darse de forma aislada. La verdadera libertad solo es posible mediante la unidad y la solidaridad de todos los trabajadores oprimidos, explotados y en lucha en todo el mundo.

Cada día debe ser un Primero de Mayo. A través de la organización en nuestros centros de trabajo, del fortalecimiento de los vínculos con nuestros compañeros en todo el mundo y de golpear al imperio y al capital en cada oportunidad.

¡Trabajadores del mundo, uníos!
¡Que no haya guerra entre naciones ni paz entre clases!

#globalmayday26
#1world1struggle