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El sindicato que crece, el sindicato que lucha

En noviembre del año pasado, la CGT Cataluña superó las 25.000 afiliaciones. Alcanzar esta cifra se debe, por un lado, a la dinámica de crecimiento exponencial experimentada en los últimos años y, por otro, al protagonismo en la conflictividad sindical, con el liderazgo durante la última década en la convocatoria y seguimiento de huelgas en Cataluña. Acción sindical, conflicto y crecimiento en afiliación son los tres ejes sobre los que se sustenta actualmente la CGT.

Mientras se escribe este artículo (diciembre de 2025), el sindicato tiene en marcha una serie de conflictos que evidencian su actividad y dinamismo. Este énfasis en su carácter reivindicativo y su actitud de no eludir el conflicto se ha hecho especialmente visible el pasado otoño.

Uno de los focos actuales es el Ayuntamiento de Barcelona, donde se están produciendo huelgas parciales: dos en noviembre y, por el momento, en diciembre una en las escuelas infantiles y otra que afecta a todo el Ayuntamiento. El conflicto se enmarca en la negociación del nuevo convenio, que para la CGT resulta lesivo para los derechos de los trabajadores y trabajadoras.

Por este motivo, la sección sindical está impulsando movilizaciones en la calle, con manifestaciones, recogida de firmas y la exigencia de que el convenio sea ratificado por el conjunto de la plantilla. Las escuelas infantiles son la punta de lanza del conflicto, ya que es donde el malestar es más evidente y existe una mayor dinámica de movilización. “Para nosotros es un modelo que queremos replicar en todo el Ayuntamiento: que todas las compañeras estén organizadas en los centros de trabajo para activar el modelo sindical que da resultados, el del conflicto y la confrontación”, afirman desde la sección.

Dentro de Barcelona, la CGT está haciendo frente en otros ámbitos. Un caso paradigmático es el parque de atracciones Tibidabo, gestionado por la empresa pública BSM, que se basa en un modelo de contratación temporal muy precario, bajo la excusa de que es trabajo para jóvenes. La sección sindical, perteneciente al Sindicato de Espectáculos, Artes Gráficas, Audiovisuales y Comunicación, ha reclamado mejoras como el aumento de pluses congelados y una mayor estabilidad, pero se ha encontrado con la intransigencia de la empresa.

En el Berguedà, en la residencia de Mont Martí, de la empresa Domus VI, las trabajadoras del ámbito de la discapacidad psíquica llevan meses de movilizaciones —como asambleas, concentraciones e incluso una comparecencia en el Parlamento— tras la vulneración de su derecho de huelga, mientras que los pocos derechos reconocidos no se aplican a toda la plantilla. Mientras tanto, la huelga indefinida del Tossalet continúa, tras el fracaso de las negociaciones con la Federación Catalana de Natación.

En el ámbito de la enseñanza, la CGT ha sido uno de los sindicatos que ha liderado las últimas movilizaciones. El 15 de noviembre, una marea humana desbordó las calles de Barcelona para recuperar el poder adquisitivo perdido, reducir las ratios en las aulas y aumentar la democracia en los centros. “Estamos orgullosos de la demostración de fuerza que logramos el 15 de noviembre, con más de treinta mil trabajadores de la educación pública manifestándose en las calles de Barcelona”, declara Pere Timoner, delegado sindical. La CGT logró movilizar autobuses desde Lleida, las Tierras del Ebro, Reus, Tarragona y otros puntos del territorio.

Desde entonces se ha iniciado un calendario de movilizaciones que apunta hacia la huelga. Dani Sànchez, secretario de acción sindical de la Federación de Enseñanza, señala el cambio de orientación en las reivindicaciones: en ciclos anteriores se hacía hincapié en la calidad educativa, mientras que ahora las demandas se centran en el aumento salarial, ya que el personal educativo catalán es el peor remunerado del Estado. Esto ha generado una dinámica de unidad entre todos los sindicatos representativos del sector, impulsada por la voluntad de los trabajadores de lograr esta mejora salarial. La CGT Enseñanza espera que el proceso culmine en huelgas masivas.

La presencia de la CGT sigue creciendo, como demuestra el aumento de delegados en el sindicato de banca de Barcelona o la creación de nuevos núcleos, como el del Moianès. “Pretendemos cubrir el vacío de cultura sindical existente actualmente en el Moianès y convertirnos en una herramienta de lucha para la clase trabajadora de la comarca”, explican desde el nuevo núcleo.

“Este 2025 hemos afiliado a casi 4.500 personas, lo que demuestra un crecimiento sostenido y exponencial: cada año se afilian más personas que el anterior. Es una buena noticia tanto para la clase trabajadora como para nuestra organización, y una mala noticia para todos los explotadores”, concluyen desde CGT Cataluña.

Adrián Zarco Santiveri es militante de CGT Lleida y coordinador de la Revista Catalunya.