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Sindicalistas de nuestro tiempo: Entrevista a Manuel Fernández

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Hablamos con Manuel Fernández Suárez, militante incombustible de la sección sindical del Metro de Madrid del sindicato Solidaridad Obrera. Manuel lo ha sido todo en el Metro y en la “Soli”, y también ha sido un incansable constructor de luchas sociales y plataformas reivindicativas en el Madrid de las últimas décadas. Ha estado en prácticamente todas las reuniones, las manifestaciones, las luchas obreras.

Con esta entrevista queremos iniciar una serie dedicada a los y las sindicalistas revolucionarios y anarcosindicalistas de nuestros días. A esas gentes (mujeres y hombres) que no salen en los periódicos “progres” ni ocupan puestos en los Parlamentos, pero que luchan día a día en los centros de trabajo, en las calles, en los barrios. A quienes organizan y viven la lucha de clases, y no se dedican a figurar bajo los focos buscando una fama efímera y deshonesta. Os dejamos con Manuel:

– ¿Qué te llevó a la militancia sindical?

Mi entrada a trabajar en Metro de Madrid en 1982; era mi primer trabajo legal. Antes había militado en un grupo de la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias, las juventudes de CNT decían entonces, en 1977 y 78. En Metro, CCOO eran mayoría absoluta desde la legalización de los sindicatos, organizamos la CNT y cuando empezamos la difusión de nuestro primer texto nos encontramos con que otros compañeros estaban intentando levantar la CNT-AIT, nos reunimos varias veces hasta que acordamos trabajar juntos como CNT, con sede en la calle Santa Isabel 22 en Antón Martin

-Cuéntanos brevemente cómo ha transcurrido tu trayectoria militante.

Pues realmente siempre he estado militando desde entonces, de 1986 a 2012 formé parte del Comité de Empresa de Metro de Madrid hasta 1989 como CNT y tras el fallo judicial de las siglas, formamos Solidaridad Obrera. Desde el principio alentamos y participamos en todas las luchas, las de la empresa Metro, las del sector Transportes y las generales.

Desde el principio nos distinguimos por estar en las calles, pegar carteles, hacer pintadas, murales, convocar concentraciones, manifestaciones, huelgas… muy por delante que el resto de la organización de la CNT de Pepe March. Siempre cuidándonos en todas las luchas y ayudando a autoorganizarse a los trabajadores y trabajadoras y a la juventud. Ahora, después de tantos años, seguimos igual, aunque no tan militantes 24h como entonces, pero seguimos batiéndonos el cobre como los que más.

-Dinos algunas batallas sindicales en las que has participado, ganadas, y por qué se ganaron.

Las llamadas huelgas del transporte de Madrid del 90 y 92 que llevamos a cabo en Metro y EMT fueron grandes éxitos. Entonces partíamos de salarios muy bajos y en ambas conseguimos grandes subidas lineales: 50.000 ptas. anuales la primera y 13000 ptas. mensuales la segunda. Fueron las primeras subidas iguales para todas las categorías en Metro. Estas y todas las victorias conseguidas se basaron en la unidad de los trabajadores en la lucha, si bien no había entonces unidad de las organizaciones sindicales, el funcionamiento asambleario y participativo la suplía con creces. Mas tarde fue igual en el 97-98 con grandes manifestaciones en Madrid y 12 días de huelga de hambre en una furgoneta ante la Asamblea de Madrid, con movilizaciones durante todos los días y todos los turnos…

-Cuéntanos alguna derrota y dinos por qué se perdió.

Quizá pueda decirse así de las huelgas de junio de 2010 contra la reforma laboral del PSOE que rompía la negociación colectiva. Huelgas a las que fuimos solos el Metro y nos abrieron más de 700 expedientes de despido que permanecieron abiertos seis meses con la consiguiente desmoralización general. Entonces CCOO y UGT dejaron pasar la reforma laboral convocando para después del verano, el 29 de septiembre, y abriendo las puertas al gobierno del PP: el gobierno que generalizó la precariedad y el ataque a las pensiones y a los servicios públicos.

-Hablemos de los compañeros y compañeras que conociste militando. ¿De quienes aprendiste más?

En la Sección de Metro, desde siempre, tenemos asambleas de trabajo diarias. Todos los días debatimos colectivamente y sin darnos cuenta aprendemos unos de otros; aunque las decisiones generales de actuación se toman en las asambleas mensuales de afiliadxs, creo que donde realmente aprendemos y nos formamos es en las asambleas diarias, pues sumamos muchos puntos de vista. Al ser los delegados rotativos por quincenas, coincides con muchos compañeros y compañeras de todas las edades y distintas sensibilidades.

Si tengo que nombrar compañeros y compañeras de los que he aprendido que han dejado honda huella en mi he de hablar de Nacho Cabañas, de Julián Méndez, de José Gabriel Antón, de Felipe Aranda, todos ya fallecidos. Y de muchos que siguen en este mundo, aunque no ya por la Sección, como Crescencio Carretero, Poli González, Abraham Paliza, Josete Roa, Mario Fernández, César Barreales, Miguel A. Arroyo… Y por su puesto de muchos de los actuales militantes como Nata Pulido, Braulio del Pozo, Antonio Rus, Antonio Peñuelas, Mario Martín, Iñaki Martín, Arturo de la Cruz… Esto por no salir de Metro.

Fuera de Metro y dentro del sindicato he aprendido de muchos compañeros y compañeras que siguen bregando cada día incansables, indomables… y de militantes de otras organizaciones también, “excelentes compañeros” (y compañeras), que decía Julián, los hemos tenido en muchas ocasiones a nuestro lado en las mismas luchas, dando los mejores años de nuestras vidas por los derechos y libertades de todas y todos. Nos han acogido en sus casas, en sus locales, como si fuéramos parte de sus organizaciones, como parte de la misma clase que somos, aunque tengamos escuelas muy distintas.

– ¿Cómo debería ser el sindicalismo revolucionario del siglo XXI?

Hay poco que inventar, en mi opinión. Acabar con el capitalismo antes de que el capitalismo acabe con la vida en el planeta es el objetivo. El funcionamiento de la CNT en los últimos 7 meses de 1936 demostró al mundo que la revolución social es posible, aunque ni mucho menos fácil. Ese funcionamiento estuvo precedido de décadas de trabajo formativo e ideológico que ahora no tenemos. La falta de conciencia de clase, de ideología, no es cosa del cambio climático, es síntoma de estar perdiendo la guerra contra el sistema. El sistema nos está ganando en alienación masiva de la juventud. Hay que seguir resistiendo, practicando el asamblearismo, el compañerismo, la solidaridad, luchando todo lo que se pueda y sembrando ideología. El anarcosindicalismo es la ideología más moderna que se conoce, la más humana y abierta, y, sin embargo, el sistema la presenta como algo arcaico y propio de museos y libros de historia; cuando realmente lo arcaico es este sistema esclavista basado en la injusticia social y la desigualdad.

– ¿El sindicalismo se acaba en los centros de trabajo o debería ser un también un instrumento para incidir en otros aspectos de la lucha social?

A mi juicio y así lo he practicado siempre, el sindicalismo tiene que servir para luchar en todos los campos que afectan a la clase obrera, el sindicalismo profesional o corporativo no sirve para nada a la clase. Sirve a la Patronal y a la clase burócrata que crea.

– ¿Qué debería hacerse, ahora mismo, para construir un movimiento sindical revolucionario a la altura de la situación española actual?

No hay recetas mágicas en el sindicalismo, ni siquiera en las relaciones entre las organizaciones. Cuando más necesaria es la unidad de acción siempre surgen quienes logran enfrentamientos entre organizaciones que estaban trabajando unitariamente. Con un número reducido de personajes tóxicos puedes lograr una gran cantidad de rupturas.

Tenemos que seguir trabajando honestamente y de forma transparente, haciendo lo que decimos y diciendo lo que hacemos. También es importante dejar constancia de lo que hacemos y como lo hacemos; puede que no sirva para ahora mismo, pero puede servir para un mañana distinto. Sembrar arboles no con el objetivo de comer nosotros sus frutos o aprovechar su sombra o belleza, sino para que otras personas lo puedan hacer en el futuro. Lo mismo ocurre en el sindicalismo.

– ¿Quieres contarnos algo más?

Simplemente, que estoy orgulloso de lo realizado por las compañeras y compañeros de Solidaridad Obrera en estos años, siempre tendiendo puentes, redes de apoyo y de lucha unitaria en defensa de los derechos laborales y sociales, contra la represión contra el fascismo, contra la injusticia.

Entrevista: José Luis Carretero Miramar.

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