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Reforma Laboral de 2010: diez años de temporalidad y salarios más bajos

Hoy se cumplen diez años de la primera reforma laboral de la crisis. Exactamente, una década de la convalidación por parte del Congreso del RD 10/2010, que daría posteriormente lugar a la Ley 25/2010 de medidas urgentes para la reforma del mercado de trabajo. El Gobierno de Zapatero justificó por entonces su necesidad por el contexto de crisis económica, incremento del déficit, preocupación por la baja capacidad económica, caída de ingresos y el incremento del desempleo, que en los últimos dos años había crecido en casi dos millones y medio de personas, situando la tasa de paro en el 20%.

El secretario general de USO, Joaquín Pérez, analiza los efectos negativos contra los que nuestro sindicato ya se movilizó por entonces, y pone en evidencia que no consiguió, con sus recortes, relanzar el empleo. Solo la evolución de la propia economía terminó por crear de nuevo puestos de trabajo, de peor calidad que los destruidos.

Reforma Laboral de 2010: devaluación del empleo en cantidad y en calidad

La Reforma Laboral de 2010 se denominó con el eufemismo de “corrección del modelo laboral”. Y se vendió como la herramienta para fomentar la creación de empleo y mejorar la empleabilidad; incrementar la capacidad productiva; reducir la temporalidad (era por entonces de un tercio de los trabajadores); y hacer más fuerte nuestra economía con un control del gasto presupuestario y un equilibrio del déficit. Sin embargo, se tradujo en devaluación de la cantidad y calidad del empleo; desregulación; devaluación salarial; y un incremento notable de la dualidad laboral.

Un fracaso del Gobierno y también del Diálogo Social que, en los años anteriores, había dado por buenas distintas medidas y firmaron inútiles Acuerdos por el Empleo y la Negociación Colectiva. Figuras que no estuvieron a la altura de la responsabilidad y de las circunstancias: más de 4,5 millones de desempleados. Los sindicatos del Diálogo Social volvieron a ser parte inactiva, en vez de combativa, de las políticas que se habían venido acometiendo. Un Diálogo Social que era, y que continúa siendo hoy, excluyente. Un Diálogo Social que se preocupó de que el tercer sindicato de España, USO, no apareciera.

Facilitar y abaratar el despido gracias a la Reforma Laboral

Sin embargo, la Reforma Laboral introdujo el despido de trabajadores por causas económicas con 20 días de indemnización cuando las empresas tuvieran pérdidas. Pero también cuando previeran tenerlas e, incluso, ante una una persistente caída de ingresos. Se habilitó la reducción de las jornadas por los mismos motivos y se facilitó el despido por absentismo si se superaba el 2,5%.

La Reforma Laboral de 2010 ya abrió la posibilidad de no aplicar el régimen salarial del convenio correspondiente mediante el descuelgue. Además, generalizó el ya existente contrato de fomento del empleo, al que le correspondía una indemnización por extinción de 33 días por año trabajado. Las nuevas medidas establecían un mayor control sobre los “desempleados sospechosos de falta de voluntariedad de acceder a un empleo” mediante los cursos del SEPE.

La nueva legislación laboral potenció el papel de las secciones sindicales frente a los comités de empresa elegidos democráticamente por los trabajadores en los centros de trabajo. Así, se daban nuevas prebendas a los sindicatos más representativos, con la posibilidad de acordar nuevas unidades de negociación. Redujo asimismo el preaviso de los despidos individuales con causa y capaba la nulidad en caso de cuestiones formales.

Y, entre otras lindezas, se suprimían diversas limitaciones y prohibiciones a empresas de trabajo temporal (ETT) como supuesta solución a una incapacidad de los servicios públicos que no se quería resolver. Más poder para las ETT que para el SEPE.

La Reforma Laboral de 2010, en datos: efectos sobre el empleo una década después

En este contexto, el Gabinete de Estudios de USO ha realizado un informe comparativo entre la situación del empleo hace 10 años y hoy, teniendo en cuenta la situación previa a la llegada del covid-19 y la estrictamente actual.

“De 2010 y 2013 cayó fuertemente la afiliación a la Seguridad Social. Y lo hizo más en los años de las dos reformas, 2010 y 2012, que en sus sucesivos, 2011 y 2013 respectivamente. Esto refuerza nuestra idea de que empobrecer las condiciones laborales y abaratar el despido no crea empleo. El empleo se crea cuando hay actividad económica, las empresas no contratan porque puedan despedir, sino que contratan cuando de verdad cree que se puede trabajar. Por ello, los esfuerzos legislativos para dinamizar el mercado laboral llevaron una dirección errónea: debían haberse orientado a potenciar la actividad económica, que es la que sí necesitará de más personas trabajadoras”, defiende Joaquín Pérez, secretario general de USO.

La afiliación a la Seguridad Social no volvió a los niveles de 2010 hasta 2016, y fue a partir de ahí cuando comenzó a ganar cotizantes a tenor de millón anual hasta el golpe de la pandemia del coronavirus, que nos ha devuelto a agosto de 2018. Sin embargo, esos datos de afiliación son engañosos.

“Se han recuperado cotizantes, pero no se han generado puestos de trabajo de calidad. Hay muchos más trozos de empleos pero no tantos empleos. Mirando las jornadas completas efectivamente trabajadas, no fue hasta 2018 cuando se recuperó el nivel de empleo de 2010. Mientras en 2019 había 1,6 millones de cotizantes más, en realidad solo había 530.000 nuevas jornadas completas”, analiza Pérez.

La situación actual y la necesaria contrarreforma

Todos estos datos se han visto agravados si, en lugar de con 2019, los comparamos con el efecto pandemia en el que estamos inmersos. “Hay una enseñanza que debe quedarle clara a este gobierno y a los que vengan detrás: recortar derechos y abaratar despidos no crea empleo. Por lo tanto, esperamos que caigan en la tentación de mantener o ampliar medidas tan dolorosas como inútiles. Lo que en su día llamaron, con mucha sorna, ‘corrección del mercado laboral’, debe ser hoy ‘corrección de los ataques y contrarreforma laboral’. Hay que reconstruir la legislación laboral con garantías para las personas y fomentar el empleo con políticas económicas efectivas, no contractivas”, pide Joaquín Pérez.

El otro gran error del planteamiento de la recuperación es “la bajada salarial en términos de poder adquisitivo. Los sueldos comenzaron a recuperar su valor en esta década de crisis no por las subidas, sino cuando la inflación se estancó. Los Acuerdos por la Negociación Colectiva han sido un circo sin más efectos que la foto de la firma, al igual que lo está siendo el proceso actual para ampliar los ERTE. Con septiembre ya avanzado y el 30 como último día de protección especial de los ERTE por covid, el paripé bochornoso de anunciar que el Diálogo Social se reúne para acordar que va a reunirse es un insulto para todos los trabajadores y pequeños empresarios que no saben qué será de su vida en tres semanas”, recrimina el secretario general de USO.

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