Bélgica vive una nueva oleada de movilizaciones contra las reformas laborales y los recortes presupuestarios del Gobierno de Bart De Wever. Entre 30.000 y 50.000 personas, según la Policía y los sindicatos respectivamente, recorrieron Bruselas el viernes 9 de octubre. Para este lunes 12, trabajadores de distintos servicios públicos están convocados a una nueva jornada de huelga. Las organizaciones sindicales rechazan cualquier ataque a la actualización automática de los salarios, el encarecimiento de los impuestos al consumo y una mayor flexibilidad de la jornada laboral. La FGTB advierte de una posible huelga general durante la semana del 23 de noviembre.
Bruselas vuelve a llenarse de trabajadores
El viernes 9 de octubre de 2026, miles de trabajadores, empleados públicos, docentes y estudiantes ocuparon las calles de Bruselas en una manifestación organizada por las principales centrales sindicales belgas. La Policía cifró la asistencia en unas 30.000 personas, mientras que la federación socialista FGTB-ABVV elevó la participación a 50.000 manifestantes.
La protesta, apoyada también por la confederación cristiana CSC-ACV, se dirigía contra las medidas de austeridad del Ejecutivo federal, conocido como Gobierno Arizona por los colores de los partidos que integran la coalición. Su presidente, el nacionalista flamenco Bart De Wever, afronta la elaboración de los presupuestos de 2027 en medio de las presiones para reducir el déficit público.
Las organizaciones sindicales denuncian que el Gobierno pretende buscar nuevos ahorros en los salarios, las pensiones, los servicios públicos y las prestaciones sociales. La movilización llegó en un momento de especial tensión, con debates sobre medidas fiscales y reformas que afectarían a la organización del tiempo de trabajo. El mensaje de los sindicatos fue claro: «¡Fuera las manos de nuestros bolsillos!», una referencia al temor de que las plantillas vuelvan a asumir el coste de los ajustes presupuestarios.
Salarios, jornada laboral y pensiones en disputa
Una de las principales preocupaciones es la posible modificación del sistema belga de indexación automática de los salarios, un mecanismo que permite actualizar las retribuciones en función de la evolución de los precios. Para los sindicatos, debilitarlo supondría reducir la protección del poder adquisitivo de los asalariados.
La FGTB también rechaza una eventual subida del IVA, porque considera que incrementaría el coste de los productos y servicios consumidos por las familias trabajadoras. Frente a esas medidas, reclama que la financiación del presupuesto recaiga en mayor medida sobre las grandes fortunas, los rendimientos del capital y los beneficios de las principales empresas.
Otra de las cuestiones que ha provocado rechazo es la anualización del tiempo de trabajo. Esta fórmula permitiría calcular la jornada sobre periodos más amplios, en lugar de mantener una distribución semanal estable. Los sindicatos temen que su aplicación incremente la disponibilidad exigida por las empresas y complique la organización de la vida familiar y personal.
El malestar se extiende a las reformas de pensiones, a las condiciones de acceso a determinadas prestaciones y a los cambios en la protección de quienes están enfermos o desempleados. La FGTB sostiene que las sucesivas medidas debilitan elementos esenciales del sistema de protección social belga.
El Gobierno, por su parte, justifica sus planes presupuestarios por la necesidad de controlar la deuda pública y evitar que el incremento del gasto y de los intereses financieros comprometa recursos de los próximos años. Los sindicatos cuestionan que la consolidación de las cuentas deba recaer fundamentalmente sobre las condiciones de vida de la población trabajadora.
Enfrentamientos policiales al margen de la manifestación
La marcha sindical se desarrolló de manera mayoritariamente pacífica, según las informaciones policiales y periodísticas. Sin embargo, en sus alrededores se produjeron enfrentamientos entre un grupo de personas encapuchadas y las fuerzas de seguridad, cerca de estaciones ferroviarias y otros puntos de Bruselas.
Hubo lanzamientos de objetos y petardos, incendios y daños materiales. La Policía intervino con gases lacrimógenos, cañones de agua y cargas para dispersar a quienes participaron en los incidentes. Según el balance policial divulgado por medios internacionales, los arrestos, inicialmente cifrados en 21 personas, superaron el centenar al finalizar el viernes, entre detenciones administrativas y judiciales. Las autoridades diferenciaron los enfrentamientos de la manifestación principal convocada por los sindicatos.
La tensión no se limita al ámbito laboral. Durante los días anteriores también se produjeron protestas estudiantiles en Lieja contra el aumento de los costes educativos, la falta de recursos y las reformas de la enseñanza. La presencia de alumnado y profesorado en la manifestación de Bruselas refleja la coincidencia de reivindicaciones laborales y educativas.
Nueva huelga de los servicios públicos este 12 de octubre
Las movilizaciones continúan este lunes 12 de octubre, con una jornada de huelga convocada por la Central General de Servicios Públicos (CGSP), vinculada a la FGTB. La protesta puede provocar interrupciones en el transporte ferroviario, los servicios urbanos y otras actividades públicas. El preaviso comprende desde la noche del domingo 11 hasta el lunes 12 de octubre.
La compañía ferroviaria SNCB anunció un dispositivo alternativo para este lunes: prevé que circulen siete de cada diez trenes interurbanos y aproximadamente la mitad de los servicios locales y suburbanos. En los trenes de refuerzo de las horas punta el recorte previsto es mayor. El servicio efectivo dependerá de la asistencia de las plantillas durante la huelga.
En Bruselas, la empresa de transporte STIB también ha advertido de posibles perturbaciones en el metro, los tranvías y los autobuses. Las afectaciones concretas dependerán de la participación de los trabajadores y de los servicios que puedan mantenerse durante la jornada.
No todas las organizaciones sindicales han adoptado idéntica estrategia. La federación de servicios públicos de la CSC decidió no convocar una huelga propia para este lunes, aunque comparte preocupaciones sobre las reformas del Gobierno. La jornada se enmarca en un calendario que combina huelgas sectoriales, manifestaciones y presión sobre las instituciones.
La advertencia de una huelga general en noviembre
La FGTB ha señalado que la manifestación del 9 de octubre constituye un primer aviso al Gobierno. Si el Ejecutivo modifica la indexación salarial, aumenta el IVA o impone una mayor flexibilidad mediante la anualización de las horas de trabajo, la central anuncia una huelga general durante la semana del 23 de noviembre.
Por ahora, se trata de una advertencia sindical condicionada a las decisiones presupuestarias, no de una huelga general definitivamente convocada. El conflicto belga vuelve a poner en el centro del debate europeo una cuestión que se repite en numerosos países: cómo reducir el déficit público sin deteriorar salarios, pensiones y servicios esenciales, y quién debe asumir el esfuerzo económico.
Las organizaciones sindicales consideran que existen alternativas basadas en una mayor contribución de las rentas elevadas y los grandes beneficios empresariales. El Gobierno mantiene que necesita adoptar medidas para garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas.
Con decenas de miles de personas movilizadas, una nueva jornada de huelga convocada y la posibilidad de un paro general en noviembre, Bélgica afronta un otoño de conflictividad laboral cuyo desenlace dependerá de las decisiones presupuestarias y de la negociación entre el Ejecutivo y los sindicatos.
Redacción | Sindicalismo.org
Fotografía de archivo: manifestación contra el Gobierno de Bart De Wever en Bruselas el 25 de junio de 2025. Autor: DimiTalen, Wikimedia Commons (CC0). No corresponde a la movilización del 9 de octubre de 2026.


