El algoritmo entra en casa: cuidados, migración y resistencias en el capitalismo de plataforma

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Las plataformas digitales de limpieza y cuidados están transformando un sector históricamente marcado por la feminización, la migración y la informalidad. La tecnología cambia las formas de intermediación y control del trabajo, pero no elimina las condiciones estructurales de precariedad. Frente a ello, las trabajadoras desarrollan redes de apoyo mutuo y organización colectiva.

El crecimiento de la economía de plataformas ya no se limita al reparto o al transporte mediante VTC. Aplicaciones como Webel, Doméstico24 o Cuideo han extendido este modelo al trabajo doméstico y de cuidados, permitiendo contratar servicios de limpieza, atención infantil o cuidado de personas dependientes. Sin embargo, más que romper con las dinámicas históricas del sector, estas plataformas se insertan en un mercado laboral caracterizado desde hace décadas por la informalidad, la feminización y una importante presencia de trabajadoras migrantes.

De la intermediación tradicional al algoritmo

Durante años, el acceso al trabajo doméstico se produjo principalmente mediante contactos personales, recomendaciones, parroquias o pequeñas agencias. Las plataformas digitales ocupan ahora parte de ese espacio y reorganizan la intermediación mediante aplicaciones, perfiles y servicios bajo demanda. Existen modelos diferentes: algunas empresas ejercen un mayor control sobre el proceso de trabajo; otras se limitan fundamentalmente a conectar trabajadoras y clientes; y plataformas generalistas o redes sociales también funcionan como espacios para encontrar empleo.

Esta transformación introduce nuevas formas de precariedad. Las tareas se fragmentan, aumenta la incertidumbre sobre horarios e ingresos y aparecen periodos de disponibilidad y búsqueda de empleo que no son remunerados. Los desplazamientos entre distintos domicilios también forman parte de una jornada difícil de delimitar, mientras el teléfono móvil se convierte en una herramienta imprescindible para conseguir y mantener el trabajo.

Migración y segmentación laboral

La situación administrativa de las trabajadoras migrantes resulta determinante. Algunas plataformas de intermediación funcionan como una vía rápida de entrada al mercado laboral para mujeres recién llegadas, especialmente cuando no exigen documentación previa. Otras canalizan a trabajadoras con situación regularizada y acreditaciones hacia servicios presentados como más profesionalizados. El resultado es un mercado segmentado en el que el estatus administrativo condiciona el acceso a diferentes trabajos y condiciones laborales.

La plataformización tampoco elimina los riesgos tradicionales del trabajo doméstico. El acceso a domicilios particulares, la movilidad constante y la relación individual con clientes pueden generar situaciones de vulnerabilidad y exposición a distintas formas de acoso. A ello se suma que muchas trabajadoras continúan asumiendo fuera del empleo remunerado una parte importante de las tareas de cuidado de sus propias familias.

Apoyo mutuo y organización colectiva

Frente a la individualización aparecen también estrategias de resistencia. Las trabajadoras intercambian información sobre clientes, comparten ubicaciones por seguridad y utilizan grupos de WhatsApp, Facebook o Telegram para comunicar ofertas de empleo, advertir de abusos y compartir información laboral o administrativa. En algunos casos también optan por abandonar la intermediación de la plataforma y establecer relaciones directas con los clientes.

El artículo destaca además experiencias organizativas como Territorio Doméstico y SEDOAC. En estos espacios aparece el concepto de biosindicalismo, una forma de organización que amplía la lucha laboral más allá del salario y el contrato para incorporar las condiciones materiales necesarias para sostener una vida digna. El trabajo, los cuidados, la situación administrativa y la seguridad aparecen así como partes de una misma realidad.

Los cuidados como terreno de conflicto

La plataformización del trabajo doméstico no constituye únicamente una innovación tecnológica. Digitaliza y reorganiza relaciones laborales que ya estaban atravesadas por profundas desigualdades. Puede reforzar la mercantilización y precarización de los cuidados, pero también genera espacios donde las trabajadoras construyen solidaridad y respuestas colectivas.

La cuestión de fondo supera, por tanto, a las propias aplicaciones: quién realiza los trabajos necesarios para sostener la vida, bajo qué condiciones y cómo se distribuyen socialmente sus costes y responsabilidades. Las experiencias de organización de las trabajadoras muestran que el algoritmo puede modificar la forma del trabajo, pero no elimina el conflicto ni la necesidad de organización colectiva.

Fuente: La Brecha. Análisis de coyuntura económica y social, n.º 46, septiembre de 2026. Basado en el artículo «El algoritmo en casa. Cuidados, migración y resistencias en el capitalismo de plataforma», de Ana Santamarina Guerrero, Cristina Barrial Berbén y Alina Dambrosio Clementelli. Publicación del Gabinete Socioeconómico Confederal de CGT.

Descarga La Brecha aquí: https://cgt.es/wp-content/uploads/2026/09/La-Brecha-46-Digital-v3_.pdf

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