En 2026, con miles de hectáreas de la península ardiendo, entre olas de calor, en casas de colonias sometidas a altas temperaturas y en centros de ocio sin espacios adecuados, resulta bastante sencillo no olvidar la coyuntura en la que vivimos: una crisis climática fruto de la depredación del capitalismo que cada vez nos avisa con mayor fuerza y la precarización de un servicio que continúa castigando a los de siempre.
Por Marcel Minoves es miembro de la sección de CGT en AESA y militante de Batzac Juventudes Libertarias.
Sin embargo, durante estos últimos años, y con mucha fuerza en este ciclo de huelgas educativas, comienza a construirse un factor diferencial para las condiciones de las trabajadoras del sector: el sindicalismo en el ocio educativo. Dependiendo de cómo juguemos nuestras cartas, las empresas no podrán dejar de tenernos bajo vigilancia, ya que podemos alterar el equilibrio de explotación que han construido. Y, en el mejor de los casos, podemos tener la fuerza suficiente para romper ese equilibrio e inclinar la balanza hacia el lado correcto: los intereses de las trabajadoras.
El sindicalismo, para ser efectivo, debe ser una herramienta a disposición de la clase trabajadora para luchar por sus intereses y, al mismo tiempo, defender los derechos conquistados. Nosotros, durante este curso, hemos comenzado a pulir esta herramienta sindical dentro del sector de Enseñanza, con un objetivo que ha guiado nuestra intervención: ser útiles para las trabajadoras del ocio educativo, de manera coherente con el objetivo revolucionario del anarcosindicalismo, la conquista de los medios de producción y reproducción de la vida por parte de las trabajadoras.
Alcanzar estos objetivos ha implicado pensar qué hipótesis nos guiaba a la hora de afrontar las huelgas educativas, demostrar que cuando hacemos acción sindical podemos conseguir resultados, reflexionar sobre cuáles son los perfiles más frecuentes en el ocio educativo y qué papel desempeñan y, finalmente, afrontar el reto de cómo abrir paso a nuestro sector dentro del sindicato.
Gran parte de nuestra acción sindical durante este curso, además de asesorar y resolver conflictos laborales, ha consistido en otorgar un papel bastante central a las huelgas educativas para comenzar a activar la organización en el sector y convertirnos en referentes entre las trabajadoras.
No nos engañemos: no era fácil. El sector del ocio educativo, a pesar de formar parte de la escuela pública, no estaba incluido desde el principio entre las reivindicaciones de la huelga. Nosotros nos hemos abierto paso a codazos y, efectivamente, ha funcionado. Solo hay que observar el rumbo de las declaraciones al final de las últimas huelgas y la constante mención a todos los demás sectores, incluido el ocio educativo.
Además, en el contexto de las huelgas, mediante un piquete propio, abrimos el conflicto con Fundesplai, la gran empresa de la patronal del ocio educativo, donde recordamos que estamos presentes, con fuerza, sin miedo y con ganas de ganar. Un conflicto que está dando buenos resultados respecto a nuestras reivindicaciones, sobre todo en las casas de colonias.
Uno de los aprendizajes que hemos extraído de este curso es que el ocio educativo —un sector muy feminizado— está compuesto mayoritariamente por jóvenes que acceden por primera vez al mercado laboral sin intención de permanecer en el sector, y también por personas adultas, en su gran mayoría mujeres, que sí permanecen en él.
Este hecho es importante porque es necesario que la juventud aprendamos a arraigarnos en el sindicalismo desde los primeros años, al mismo tiempo que nos esforzamos por implicar al sector adulto en la actividad sindical, para que la perciba como una herramienta útil con la que luchar por unas mejores condiciones.
Es importante señalar el mayor aprendizaje que podemos extraer de este curso. Cuando las trabajadoras comenzamos a organizarnos, algo cambia: empezamos a perder el miedo y a darnos cuenta de que podemos luchar por aquello que debe ser nuestro: las condiciones de nuestra propia vida.
Durante este verano hemos recibido decenas de consultas y hemos acompañado algunos conflictos con el objetivo de ganar y extender la organización dentro del sector.
Porque lo tenemos claro: ¡el ocio educativo se ha cansado de estar precarizado!
