EDITORIAL | SEPTIEMBRE 2026
No queremos ser solamente una página web. Sindicalismo.org no nació para ser simplemente otra página web. Tampoco queremos convertirnos en un escaparate donde las luchas obreras aparecen durante unas horas para desaparecer después bajo la siguiente noticia. Nuestra intención es más ambiciosa: construir una herramienta de información, memoria, debate y cultura al servicio de la clase trabajadora. Y, por qué no, conseguir que algún día todo esto que hoy vive en una pantalla pueda también imprimirse, doblarse y pasar de mano en mano. Un periódico de verdad.
Septiembre ha comenzado recordándonos por qué sigue haciendo falta un medio como este. Mientras escribimos estas líneas, trabajadores y trabajadoras de distintos sectores y territorios mantienen conflictos que, aunque aparentemente separados, hablan de problemas profundamente comunes: quién decide sobre nuestro trabajo, quién paga las crisis, cuánto vale nuestro tiempo y hasta dónde estamos dispuestos a organizarnos para defenderlo.
En la planta de Acerinox Europa de Palmones, en Los Barrios, los siete integrantes del comité de huelga afrontan una reclamación cercana a los 30 millones de euros relacionada con el conflicto que paralizó la factoría durante más de cuatro meses en 2024. Aquella huelga fue respaldada por 1.313 trabajadores frente a 193 votos en contra. Ahora, el conflicto plantea una cuestión que trasciende las puertas de la fábrica: qué consecuencias puede tener para el ejercicio del derecho de huelga que quienes participan en su organización se enfrenten posteriormente a reclamaciones económicas de semejante magnitud.
En Zaragoza, la plantilla de FCC ha convocado una huelga indefinida coincidiendo con las fiestas del Pilar, situando en primer plano a quienes realizan trabajos imprescindibles para que una ciudad funcione y que demasiadas veces permanecen invisibles hasta que dejan de realizarlos. En el País Valencià, los bomberos forestales han dicho «¡Basta ya!» después de denunciar carencias de personal, medios y organización. Reclaman, entre otras cuestiones, la puesta en marcha del tercer turno helitransportado, un primer convenio colectivo que unifique sus condiciones y complementos vinculados a la peligrosidad, toxicidad y penosidad de su trabajo.
En Barcelona, CGT ha llevado a los tribunales al Consorcio de Bibliotecas por la retirada unilateral de determinadas condiciones laborales y sociales. Detrás de un conflicto aparentemente administrativo aparece una cuestión fundamental para cualquier plantilla: la defensa de los derechos alcanzados mediante la negociación colectiva. Mientras tanto, las trabajadoras de las escuelas infantiles continúan recordándonos que hablar de educación de 0 a 3 años significa también hablar de ratios, salarios, inversión, jornadas, reconocimiento profesional y condiciones dignas para quienes cuidan y educan a los más pequeños.
Podrían parecer cinco historias diferentes. Para nosotros forman parte de la misma historia.
Una huelga no comienza el día que aparecen los piquetes. Un conflicto laboral tampoco termina cuando desaparece de los grandes titulares. Antes suele haber meses —a veces años— de reuniones, incumplimientos, precariedad, pérdida de poder adquisitivo, plantillas insuficientes, ritmos de trabajo, accidentes, externalizaciones y negociaciones que no llegan a ninguna parte. Y ahí queremos estar. No solamente cuando estalla el conflicto, sino también antes y después.
El sindicalismo puede ser una escuela de solidaridad y democracia directa: un lugar donde una persona descubre que aquello que parecía un problema individual —su salario, su horario, su contrato o sus condiciones de trabajo— es en realidad una situación compartida por miles de trabajadores y trabajadoras.
También necesitamos cultura obrera
La conciencia de clase nunca se construyó exclusivamente alrededor de una mesa de negociación. Se construyó en ateneos, periódicos, canciones, huelgas, bibliotecas, centros sociales, fábricas, barrios y conversaciones. El movimiento obrero creó una cultura propia mucho antes de que existieran las redes sociales. Recuperarla no significa vivir de la nostalgia, sino disponer de herramientas para comprender el presente y pensar el futuro.
Por eso en Sindicalismo.org queremos que junto a una huelga tengan espacio la memoria obrera, el pensamiento, la música, los libros, la historia y el debate. Informar de lo que ocurre hoy es fundamental, pero también lo es conocer de dónde venimos, recuperar experiencias anteriores y mantener espacios donde puedan discutirse ideas sobre el trabajo, el sindicalismo y la transformación social.
No queremos solamente un portal web
Queremos construir un medio obrero independiente y abierto. Internet nos permite comenzar prácticamente desde cero: publicar un conflicto que ocurre a cientos de kilómetros, recuperar un documento escrito hace cincuenta años y hacer que una trabajadora pueda leerlo esa misma noche desde su teléfono. Pero no queremos imponernos nosotros mismos el límite de una pantalla.
¿Por qué no un periódico?
Un periódico que pueda encontrarse en un local sindical, en un centro social, encima de la mesa de un taller o en la sala de descanso de una fábrica. Que pueda llevarse a una manifestación, doblarse y guardarse en un bolsillo. Que pueda quedarse encima de la barra de un bar y terminar leyéndolo alguien que nunca había oído hablar de nosotros. No sabemos cuándo podremos hacerlo, pero queremos intentarlo.
Ahora necesitamos manos
Cualquier proyecto independiente necesita recursos. Servidores, herramientas, material, desplazamientos y, si algún día llegamos al papel, impresión y distribución cuestan dinero. Pero nuestro principal problema ahora mismo no es el dinero. Son las manos.
Necesitamos gente. Y no buscamos necesariamente periodistas profesionales. Buscamos trabajadores y trabajadoras que tengan algo que contar: personas que puedan avisarnos de un conflicto antes de que aparezca en otros medios; alguien que escriba una crónica desde su fábrica; una delegada sindical que explique una negociación; un trabajador que envíe fotografías de una concentración; alguien dispuesto a entrevistar a una compañera; personas interesadas en historia obrera que recuperen documentos olvidados; gente que quiera escribir sobre música, libros, sindicalismo, precariedad, salud laboral o experiencias de organización.
También necesitamos a quien pueda corregir un texto, traducir, hacer una fotografía, grabar un vídeo, buscar documentación, proponer un tema o simplemente decir: «Yo puedo echar una mano».
Porque Sindicalismo.org no queremos construirlo únicamente para quienes trabajan. Queremos construirlo con ellos.
Los conflictos de Acerinox, FCC, los bomberos forestales, las bibliotecas o las escuelas infantiles no son acontecimientos ajenos a nuestra vida cotidiana. Forman parte de ella. Y mientras haya trabajadores y trabajadoras organizándose, haciendo huelga, defendiendo sus derechos y tratando de mejorar sus condiciones, habrá historias que merezcan ser contadas.
A quienes ya estáis leyendo, compartiendo y enviándonos información: gracias. A quienes os preguntáis qué podéis aportar, nuestra respuesta es sencilla: probablemente mucho más de lo que pensáis. La puerta está abierta.
Una web es solamente el principio. Quizá después venga el podcast. Quizá mañana podamos imprimir cuatro páginas y, algún día, un periódico completo. Pero el formato es secundario. Lo verdaderamente importante es construir una voz propia.
La organización de la clase trabajadora sigue siendo necesaria. También lo son sus propias voces.
La Redacción de Sindicalismo.org
Septiembre de 2026

