El Movimiento Libertario y, en concreto, las organizaciones anarcosindicalistas del siglo pasado, tanto CNT como FAI y FIJL, en nuestro país contaron con innumerables personas que militaron e hicieron historia. Luego, el tiempo y el olvido pretendían hacerlas desaparecer; mas la Memoria Libertaria es tozuda y constante, y hoy recuperamos a un gran compañero, a Francisco Ponzán Vidal, sus luchas emancipadoras y la Red de evasión del grupo Ponzán.
Por Joan Pinyana Mormeneo.
El 30 de marzo de 1911 nace en Uviéu, Asturies, Francisco Ponzán Vidal, conocido como Paco, Gurriato o El Gafas —por su miopía—. Anarcosindicalista, guerrillero antifranquista y resistente contra el nazismo. De niño vivió en Uesca, pues su madre era oscense y su padre ferroviario; estuvo estudiando de pequeño en un colegio religioso hasta que, a los 12 años, se negó a ir a la iglesia; trabajó de mozo en una librería, deambuló por otra escuela antes de ingresar con 14 años en la Escuela Normal de Magisterio, donde conoce a Ramón Acín Aquilué, que ejerció gran influencia sobre su formación.
Miembro del Ateneo Cultural Libertario, forma parte de la directiva; termina la carrera de Maestro con 18 años, militando siempre en la Confederación. De maestro en Ipas, cerca de Jaca, tras el levantamiento de Galán, es detenido unos días. Colabora en la prensa libertaria desde 1932, año que es encarcelado en junio y julio en Jaca y Huesca. Durante la huelga general de abril de 1933, es detenido en Uesca y durante el verano saca plaza de maestro, destinándolo a un pueblo de Ourense. Realiza mítines por Sabiñánigo y es de nuevo detenido después de la rebelión de diciembre de 1933. Durante los años siguientes ejerció de maestro en pueblos gallegos: Baos-Corzón y Camelle.
Se encuentra en Huesca cuando el levantamiento fascista, se entrevista con el gobernador para preparar la contraofensiva; mas la negativa a la entrega de armas al pueblo, junto al empuje del ejército franquista, hacen que, tras la toma de la capital, se desplace a la zona en poder Confederal. Entre octubre de 1936 y diciembre del mismo año, formó parte del Consejo Regional de Defensa de Aragón; asiste a la asamblea de Bujaraloz del 6 de octubre de 1936, en la ponencia que redactó el dictamen que creaba el Consejo de Aragón bajo la presidencia de Joaquín Ascaso; se ocupó de Transportes y Comunicaciones.
Cuando el Consejo fue disuelto por el gobierno republicano, en agosto de 1937, pasó a integrarse en el Servicio de Información del X Cuerpo del Ejército, en el SIEP (Servicio de Información Especial Periférica), en servicios de sabotaje e información tras las líneas enemigas, organizados en el grupo de acción en terreno enemigo «Los Libertadores».
Todo esto le servirá de experiencia para el periodo posterior, en Francia y España. Termina la guerra, llega el exilio, pasa por el campo de concentración de Vernet en febrero de 1939, del que escapa, para comenzar la organización de una extensa red antifranquista dentro y fuera del país —gracias a él se fundaron los primeros grupos de acción en Barcelona y se asegura que en abril de 1939 con Juanelo ultimó un plan de actuación en la península ibérica, que se puso en marcha en junio—, participando en incursiones en el interior, en una de las cuales, con el objetivo de liberar a Lorenzo y Argüelles, detenidos en Zaragoza, fue herido en Boltaña en mayo de 1940.
Volvió a pasar a Francia. Los alemanes ocuparon este país y Paco creó la famosa red de evasión, encargada de sacar de Francia notables antifascistas, conocida como Red Pat O’Leary y Grupo Ponzán, que puso a salvo a miles de personas. Detenido el 28 de abril de 1943, los nazis lo encierran en Toulouse y finalmente lo fusilan y queman su cuerpo, junto con una veintena de prisioneros, el 17 de agosto de 1944 en el bosque de Buzet-sur-Tarn, cerca de Toulouse.
La Red Ponzán
La Red Ponzán fue una de las más importantes que actuó en Francia, en los pasos del Pirineo, por mar y cualquier medio para escapar de la represión. Hay muchos integrantes en la red, como Amadeo Casares, Agustín Remiro, Cervantes, Coutens, Eduard Josep Esteve, Eusebi López Lagarta, Ginés Camarasa, Josep Ester, Josep Esteve, Juan Catalán, Juan Zafón, Pascual López Lagarta, Rafael Melendo, Ricardo Rebola, Sadurní Carod, Vicente Moriones, Victorio Castán…
Mas también muchas valientes mujeres que, por su compromiso y protagonismo, no queremos olvidarlas, junto a dignificar su trabajo dentro de la red. Hemos de mencionar a su hermana, Pilar Ponzán, activista constante y que resultó detenida en una de las redadas de la gendarmería y purgó varios meses en el campo de Brens. Pilar plasmó por escrito sus experiencias en el libro Lucha y muerte por la libertad (1936-1945), editado en Barcelona en 1998.
Mientras, el libro La red de evasión del grupo Ponzán: anarquistas en la guerra secreta contra el franquismo y el nazismo (1936-1944), escrito por Antonio Téllez en 1996, cuenta los sufrimientos de Pilar Ponzán en sus sucesivos internamientos en los campos de Brens y Gurs (Pirineos Atlánticos), y otros datos sobre las preocupaciones que compartían los dos hermanos. Instalados ambos en Toulouse, Francia, trabajaron con los servicios secretos franceses, belgas y, sobre todo, ingleses.
La maña Elisa Garrido participó en la Red, primero en la zona de los Alpes y posteriormente en Toulouse. Detenida, torturada y deportada a Alemania, cuando formaba parte de un kommando de los que salían a trabajar del campo de Buchenwald, tomó parte en la voladura de la fábrica de obuses en la que trabajaba.
Dentro de la antena marítima de la red de evasión, destacaron como enlaces la valenciana Segunda Montero «Conxita» y Lucía Rueda «Patro», encargadas de llevar desde Marsella a Perpiñán y Toulouse a los supervivientes de la operación «Cáscara de Nuez». Margarita Sol era enlace para la red; además, en su casa de Toulouse se encontraba uno de los laboratorios de falsificación de la misma.
Alfonsina Bueno Vela, desde Banyuls, escondía perseguidas en su casa, junto a recoger armas lanzadas por los ingleses, tanto para la red como para el maquis. Detenida en 1943, fue deportada a los campos de Alemania, aunque consiguió volver con vida. También colaboraron en la red Generosa Cortina Roig, Palmira Pla, María López, Antonieta Bretós, Pepita Solé, Carmen Mur Arderiu y María Castelló Ibarz; esta última, tras descubrir los alemanes a varios aviadores en su casa, acabó integrada en la 3ª Brigada guerrillera del Ariege.
La mayor parte de estas mujeres eran anarquistas y desde mediados de 1943, tras la detención del jefe de la Pat O’Leary, el belga Albert Guerisse, se hizo cargo de la red la francesa Marie-Louise Dissard «Françoise», hasta el final de la ocupación y la derrota nazi.
El legado de Francisco Ponzán
Nuestro compañero Ponzán, en su compromiso antifranquista y antifascista, propició el fortalecimiento de la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas (ANFD), el mantenimiento de los principios emanados de la CNT del interior con excepciones «contrario a organizar masas en la CNT del interior», el rechazo de la política, aceptando la política municipal.
Publicó artículos en Nuevo Aragón, La Tierra y Tierra y Libertad. Se nos fue con tan solo 33 años, fue reconocido y condecorado a título póstumo por los gobiernos de Francia, Reino Unido y Estados Unidos, mas sumido en un sordo olvido en su país de nacimiento y lucha, del que sus herederas ideológicas rescatamos.
No pudo cumplir su deseo expresado en su testamento:
«Deseo que mis restos sean trasladados un día a tierra española y enterrados en Uesca, Aragón, al lado de mi maestro, el profesor Ramón Acín, y de mi amigo Evaristo Viñuales».
Su fondo personal se encuentra depositado en el CRAI Biblioteca Pavelló de la República de la Universitat de Barcelona, Catalunya.
¡¡¡Ponzán, uno de los nuestros, siempre en nuestros corazones!!!
Joan Pinyana Mormeneo. El articulo aparece en Rojo y Negro, nº 414, septiembre de 2026, dentro de «Memoria libertaria».



