El mes de abril de 2026, con la siniestralidad laboral al alza, consolida esta problemática como una emergencia social que no debemos pasar por alto ni dejar de denunciar.
Los datos oficiales en cuanto a siniestralidad laboral del acumulado enero-abril de 2026 reflejan una situación alarmante:
- 193.946 accidentes con baja, un 2,2% más que en el mismo periodo del año anterior. De éstos, se produjeron 165.495 en jornada de trabajo (+1,7%) y 28.451, in itínere (+5,6%);
- 165.245 accidentes sin baja, un 1,9% menos;
- las víctimas mortales totales alcanzaron las 231 (190, en jornada y 41, in itínere), con los mortales en jornada distribuidos en 181 varones y 9 mujeres;
- los accidentes graves sumaron 1.364 (1.101 en jornada y 263 in itínere), mientras que los accidentes leves en jornada ascendieron a 164.204.
Siniestralidad laboral 2026: situación profesional, sexo, sector y región
Por situación profesional, los asalariados sufrieron 157.452 accidentes en jornada (930 graves, 172 mortales) y los trabajadores por cuenta propia, 8.043 accidentes en jornada (171 graves, 18 mortales). Los autónomos han aumentado sus fallecidos en jornada de 11 en 2025 a 18 en 2026, todos ellos varones.
En cuanto al sexo de la persona trabajadora afectada, el 70% de los accidentes en jornada fueron de varones y el 30%, de mujeres. Suponen un incremento acumulado del 1,1% para los varones asalariados y del 3,7% para las mujeres asalariadas. Por otro ladoLos accidentes in itinere impactan mayoritariamente a mujeres (55%), una brecha de género que la norma sigue sin abordar de manera específica. Las exigencias de conciliación, la falta de planes de movilidad con perspectiva de género y la presión de la doble jornada convierten el trayecto al trabajo en un factor de riesgo sistemáticamente infravalorado.
Por sectores, la construcción sigue siendo el de mayor índice de incidencia con 540,2 accidentes por cada 100.000 trabajadores al mes, y una tasa de mortalidad de 1,15 por 100.000, la más alta. Además, las caídas en altura y los atrapamientos se multiplicaron durante la ola de calor y los episodios de viento. La industria manufacturera acumuló el mayor número absoluto de accidentes en jornada (29.530), seguida de construcción (22.113) y comercio (18.616). En el campo, la recolección temprana a 30 °C sin descansos ni adaptación de horarios provocó golpes de calor, desvanecimientos y atrapamientos por maquinaria.
Por comunidades autónomas, Andalucía registra el mayor número de accidentes en jornada (27.901) y también el mayor número de fallecidos en jornada (40). Le sigue Cataluña (26.690 accidentes y 27 fallecidos) y Madrid (22.598 accidentes y 20 fallecidos). En el extremo opuesto, Ceuta y Melilla presentaron cero fallecidos. La reforma legal, si bien incorpora la perspectiva de género, sigue sin desarrollar herramientas vinculantes de evaluación.
El calor ya golpea a la salud laboral desde abril
La Agencia Estatal de Meteorología ha certificado lo que ya pensábamos: abril de 2026 ha sido un mes especialmente cálido, de hecho, ha sido el más cálido desde 1961. En este mismo contexto, la Estadística de Accidentes de Trabajo revela un incremento del 2,2% en los accidentes con baja respecto a abril de 2025. Dos hechos que, si separados ya son llamativos, al analizarlos en conjunto, nos sirven para entender que el sistema preventivo español es un modelo fallido y que sigue tratando de forma laxa a las empresas que omiten su deber de protección de manera sistemática.
Ya sabemos que el estrés térmico dispara los accidentes un 17,4%. Pero a ello, debemos sumarle episodios de vientos extremos que derribaron andamios y ramas, y una intensa dispersión de polen y polvo que agravó patologías respiratorias, derivadas directamente al INSS y ocultas bajo el epígrafe de “enfermedad común”.