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Amazon: la precariedad, de la precariedad, de la precariedad

Esta es la historia de los repartidores y repartidoras de Amazon… ¿Conocéis la isla que está en un lago, que a su vez está en una isla, que a su vez está en un lago, que está en una isla mayor? Pues esta es la historia de los repartidores de Amazon. De cómo Amazon precariza subcontratando empresas que a su vez precariza subcontratando los servicios de las ETT.

Alonso Domínguez Repartidor subcontrata de Amazon

La precariedad (Amazon)

A decir verdad, pese a que Amazon es el que nos forma, es el que establece nuestros horarios, nos pone sanciones, nos obliga a utilizar su aplicación para trabajar, nos da pluses e incluso uniformes, no se puede hablar de repartidores de Amazon ya que Amazon no tiene repartidores propios. Amazon lo que tiene son empresas subcontratadas para realizar el reparto de su paquetería, cosa que es completamente ilegal.

Las subcontratas están pensadas para realizar trabajos temporales y ajenos a la naturaleza de la empresa. Es decir, el dueño de un restaurante puede subcontratar los servicios de una empresa para hacerle revisiones periódicas de patógenos, por ejemplo. Lo que nunca podrá hacer, es subcontratar a una empresa de camareros que realicen el servicio del día a día, porque eso se considera una cesión ilegal de trabajadores recogida en el artículo 43 del Estatuto de los Trabajadores.

¿Qué consigue Amazon con esto? Pues, en primer lugar, limpiarse las manos en las malas praxis ejercidas por parte de sus subcontratados en cuanto a condiciones laborales de los repartidores. En segundo lugar, tiene el poder de someter a las presiones que se le antoje a sus subcontratados, cosa que si fueran repartidores que trabajan directamente para Amazon, no podría porque que cabría la posibilidad de que estos se organizaran sindicalmente y la empresa se vería en la obligación que negociar las condiciones laborales.

Así, el gigante de venta on-line, consigue dividir a sus repartidores en diferentes empresas complicando mucho su organización y, si en algún momento piensa que los repartidores pueden llegar a darle algún tipo de problema, sólo tiene que rescindir el contrato de la empresa subcontratada para quitarse el problema de encima. Muerto el perro se acabó la rabia.

Estas presiones a las que somete a sus subcontratados consisten en adjudicar más rutas y, por tanto, más ingresos, a la subcontrata que consiga hacer más entregas en el menor tiempo, en detrimento de la subcontrata que consiga hacer menos entregas, a la que se le reducirán las rutas y, por tanto, los ingresos.

Al final, el volumen de faena que tiene Amazon es siempre el mismo, a excepción de campañas de rebajas o de navidades, sin embargo, altera a su antojo el volumen de faena que tienen las empresas subcontratadas. ¿Qué significa esto para los repartidores? En primer lugar, convierte un trabajo estable en un trabajo temporal que conlleva consigo despidos masivos.

En segundo lugar, estas presiones se nos trasladan a los repartidores y repartidoras que vemos como cada día nos exigen más y vivimos con el miedo a ser despedidos si nos relajamos. La mayoría de los días realizamos jornadas de 9 horas sin comer. No porque no tengamos un tiempo establecido para ello, sino porque queremos acabar antes que el compañero para no ser nosotros los que vayamos al paro si Amazon decide reducir las rutas a la subcontrata para la que trabajamos.

De la precariedad (subcontrata)

La subcontrata para la que trabajo se creó en 2019 y creó un par de decenas de trabajos indefinidos. Yo entré con un contrato de Obra y Servicio para la campaña de Navidad. A varios de mis compañeros y a mí nos renovaron el contrato y pasamos a ser indefinidos. Poco a poco, con la crisis que ha dejado a miles de personas sin trabajo, la demanda de empleo fue aumentado exponencialmente y mi jefe, al igual que el resto de subcontratas, decidió allá por marzo del 2020, dejar de hacer contratos indefinidos y realizar sólo contratos de Obra y Servicio.

De nuevo, otra práctica ilegal. Los contratos de Obra y Servicio están pensados para realizar tareas concretas que tienen un inicio y un final. Es decir, puedo hacer un contrato de estas características cuando quiero que me pinten la fachada del local o me hagan una reparación determinada, por ejemplo. Pero ¿acaso el reparto de paquetería de Amazon tiene fin? No, se trata una vez más de la precarización de los puestos de trabajo.

Cuesta mucho vivir pensando que tienes un contrato de trabajo que acaba el mes que viene y no sabes si te renovarán. ¿Qué consigue con esto el empresario? En primer lugar, despidos gratis. Al compañero que lleva el mismo tiempo que yo en la empresa, mañana le despedirán sin recibir la indemnización de 20 días por año trabajado. Y, en segundo lugar, ¿cómo se puede organizar sindicalmente una plantilla donde muchos de los trabajadores tienen contratos temporales? Los trabajadores organizados sindicalmente cuentan con unas garantías antirepresivas como, por ejemplo, que no se les pueda despedir.

Pero los trabajadores con contratos temporales no se pueden organizar porque el empresario no les despedirá, sencillamente no les renovará el contrato. A esto, se le suma además una aplicación incorrecta de convenio. En lugar de aplicarse el Convenio de Transporte de Mercancías por Carretera, se nos aplica el Convenio de Mensajería, que está obsoleto y además se aplicaba a trabajadores que repartían cartas. ¿La diferencia? Reducir el salario en casi 900 euros brutos al mes. Por desgracia, todas estas prácticas son comunes en todas las subcontratas de Amazon.

De la precariedad (empresa de trabajo temporal)

Por si fuera poco, las subcontratas de Amazon han subido el nivel de precarización aún más subcontratando los servicios de empresas de trabajo temporal para realizar la contratación de sus trabajadores. Una vez más, es una praxis ilegal dada la naturaleza indeterminada del trabajo de las subcontratas. Si ofrezco un servicio de reparto indefinido, no puedo subcontratar empresas de trabajo temporal. ¿Cómo afecta esto a los trabajadores? Un salario paupérrimo, una estabilidad laboral nula y, por supuesto, una nula capacidad organizativa que permita mejoras de sus condiciones laborales.

Al final, llegas a la conclusión de que si Jeff Bezos es el hombre más rico de la historia de la humanidad, es gracias a la explotación de la clase trabajadora. De que el punto fuerte de Amazon no son los precios sino el servicio que ofrece y lo consigue gracias a las presiones despiadadas que ejerce sobre los trabajadores.

La pregunta es, ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo vamos a permitir que Amazon se salte la ley subcontratando? ¿Hasta cuándo vamos a dejar que Amazon contrate falsos autónomos? ¿Hasta cuándo vamos a dejar que Amazon espíe y reprima a los trabajadores que se organizan sindicalmente? ¿Hasta cuándo vamos a dejar que Amazon no pague por el impacto medioambiental que está generando?.