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El origen del “si tocan a uno tocan a todos”

Jóvenes precarizados organizados en la red han relanzado la consigna de “si tocan a uno, nos tocan a todos” que expresa la idea de solidaridad y autodefensa entre los movimientos de lucha. Actualidad de una consigna histórica.

Facundo Aguirre

En junio de 1905 se funda en Chicago la Industrial Workers of the Words (Trabajadores Industriales del Mundo – IWW). En su preámbulo plantean que su objetivo es forjar: “una organización formada de tal manera que todos sus miembros de cualquier industria, o de todas las industrias si es necesario, paren el trabajo cuando haya una huelga o cierre patronal en cualquier departamento, por lo que si nos tocan a unos nos tocan a todos”.

Con este enunciado el movimiento de la IWW se declara una fuerza militante de los trabajadores en la lucha de clases contra los empresarios. Y advierte que la victoria de los primeros solo se obtendrá con la derrota de estos últimos: “La clase obrera y la clase patronal no tienen nada en común. Paz no puede existir mientras los trabajadores pasan hambre y desean una mejor calidad de vida a sabiendas de los pocos, que son la clase patronal, tienen todas las cosas buenas de la vida. Entre estas dos clases la lucha debe continuar hasta que los trabajadores del mundo se organicen como una clase, tomen posesión de los medios de producción, abolir el sistema de salarios y vivan en armonía con la tierra”.

El preámbulo de la IWW denuncia tempranamente el papel de la naciente burocracia sindical en los EEUU de principios del siglo XX, porque “los sindicatos ayudan a la clase patronal para engañar a los trabajadores en la creencia de que la clase obrera tiene intereses en común con sus empleadores”. Apuntaba así contra la American Federation of Labor (Federación Americana del Trabajo – AFL) que organizaba a los sindicatos por oficio y afiliaba solo trabajadores blancos, dividiendo al movimiento obrero entre obreros calificados y no calificados e incentivando el racismo.

La IWW concebía como su tarea ser el germen de la revolución que destruyendo la vieja sociedad daría paso a un nuevo orden: “El ejército de la producción debe ser organizado, no sólo para la lucha diaria con los capitalistas, sino también para continuar con la producción cuando el capitalismo haya sido derrotado. Organizados industrialmente estamos formando la estructura de la nueva sociedad dentro de la cáscara de la vieja”.

El precariado y los trabajadores de la industria y los servicios

Como organización de los trabajadores, la IWW buscó sustituir a los sindicatos de oficio reemplazándolos por sindicatos industriales que agruparan al conjunto de la clase. Jammes P. Cannon fue activo militante trotskista de la IWW, hasta la formación del Partido Comunista luego de la Revolución Rusa. “Su actividad predominante se expandió a lo largo de las líneas de menor resistencia en las franjas occidentales periféricas del país, que en ese momento todavía estaban en construcción. El IWW encontró una respuesta más fácil a su llamamiento y reclutó a sus cuadros principales entre los trabajadores marginales y migratorios en esa región”, explica Cannon.

La consigna de si tocan a uno tocan a todos encontró su eco entre los trabajadores “precarios” y desocupados cuya situación los convertía en presas fáciles de la explotación capitalista, antes de ganar a la clase obrera de la gran industria que se estaba forjando en los EEUU.

Movilización de la IWW en 1914

En el presente, golpeados por la crisis del coronavirus, los trabajadores precarizados e informales son los más afectados y vulnerables a las consecuencias de una política patronal que busca hacerles pagar los platos rotos de la parálisis económica a la clase trabajadora y el pueblo pobre. Son ellos la fibra más sensible de una situación, el eslabón más débil, de la clase trabajadora. Y son, por imperio de la necesidad de preservar la vida y los medios de subsistencia, la primera línea expuesta al contagio del coronavirus, a los accidentes fatales y al más descarnado despotismo patronal y fraude laboral.

Lo sintomático es que esta fuerza laboral que simboliza para los patrones la destrucción de todo derecho y organización de los trabajadores, empieza a forjar formas incipientes de organización y solidaridad de clase.

Sin embargo, así como la IWW anticipaba la formación de nuevas organizaciones de clase para enfrentar a los empresarios y su Estado, lo mismo podría estar sucediendo con la organización de los trabajadores precarios. Como sostiene Cannon reflexionando acerca de la experiencia de la IWW y su debilidad en el objetivo de organizar a los sindicatos industriales que unieran al movimiento obrero: “la lucha de clases sigue su curso lógico en todas partes, pero solo a largo plazo, no en línea recta. La lucha de clases de los trabajadores en todas sus manifestaciones, desde la acción más elemental de una organización sindical hasta la revolución, rompe la cadena de resistencia capitalista en el eslabón más débil”.