La huelga general por la vivienda toma forma: Inquilinas y CGT avanzan hacia una convocatoria conjunta

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El Sindicato de Inquilinas confirma que seguirá adelante con la preparación de una huelga general por la vivienda junto a CGT y otras organizaciones del sindicalismo combativo. La fecha todavía no está cerrada, mientras aumenta la presión para que CCOO y UGT se incorporen a una convocatoria que pretende trasladar a los centros de trabajo el conflicto por los alquileres y el acceso a una vivienda.

La huelga deja de ser solo una consigna

La posibilidad de una huelga general por la vivienda comienza a concretarse después de meses apareciendo como una de las principales consignas de las movilizaciones. El Sindicato de Inquilinas asegura que mantiene acuerdos y conversaciones con CGT y organizaciones del sindicalismo combativo para llevar el conflicto desde las calles hasta los centros de trabajo.

Alicia Del Río, portavoz del Sindicato de Inquilinas, ha confirmado que la preparación de la huelga continúa y que actualmente se mantienen contactos con diferentes fuerzas sindicales. La organización todavía no ha anunciado una fecha, aunque asegura que lo hará durante los próximos días.

El objetivo es que la convocatoria tenga una dimensión estatal y consiga incorporar al mayor número posible de organizaciones.

CGT apuesta por una huelga de 24 horas

El movimiento coincide con la decisión adoptada por CGT de situar la crisis de la vivienda entre sus prioridades inmediatas después de celebrar su XX Congreso en Parla.

Miguel Fadrique, reelegido secretario general por un estrecho margen frente a Nuria Negro, defendió tras el Congreso la necesidad de reunirse con los sindicatos de inquilinas y movimientos sociales para avanzar hacia una fecha concreta.

La posición expresada por la dirección de CGT es apostar por una huelga general de 24 horas, frente a otras fórmulas de movilización más limitadas. La convocatoria permitiría que el conflicto por la vivienda no quedara reducido a manifestaciones durante los fines de semana, sino que alcanzara directamente la actividad laboral.

La presión se dirige ahora hacia CCOO y UGT

Una de las grandes incógnitas es qué harán CCOO y UGT. Las dos centrales con mayor representación sindical continúan estudiando su respuesta mientras dentro de ambas organizaciones existen voces favorables a aumentar la presión ante la crisis de acceso a la vivienda.

Su participación cambiaría considerablemente las dimensiones de la convocatoria debido a su implantación en miles de empresas y administraciones públicas.

El Sindicato de Inquilinas asegura que mantiene conversaciones con las diferentes centrales y confía en que CCOO y UGT terminen incorporándose. Para el movimiento por la vivienda, conseguir esa participación permitiría transformar una convocatoria impulsada inicialmente por organizaciones combativas en una movilización sindical mucho más amplia.

De las calles a los centros de trabajo

La cuestión de fondo es precisamente esa: convertir la vivienda en un conflicto también laboral.

Durante las últimas movilizaciones celebradas en diferentes ciudades se ha repetido la reivindicación de una huelga general. El argumento de sus promotores es que el precio de la vivienda está directamente relacionado con las condiciones materiales de la clase trabajadora.

Cuando una parte cada vez mayor del salario termina destinada al alquiler o la hipoteca, la discusión sobre vivienda deja de estar separada de la discusión salarial. Una subida de sueldo puede desaparecer rápidamente si el alquiler aumenta en una proporción similar.

La futura convocatoria pretende conectar precisamente ambos espacios: el movimiento por la vivienda y el movimiento sindical.

Una convocatoria con dificultades jurídicas y sindicales

La iniciativa abre también un debate sobre el encaje de una huelga cuyo motivo principal no nace de un conflicto laboral tradicional entre empresa y trabajadores.

La patronal CEOE ya ha cuestionado públicamente que una huelga general por la vivienda pueda encajar dentro de la legalidad al considerar que el motivo de la protesta trasciende el ámbito laboral. Desde el movimiento por la vivienda y diferentes organizaciones sindicales se sostiene, por el contrario, que el acceso a una vivienda y el porcentaje del salario destinado a pagarla forman parte de las condiciones materiales de los trabajadores.

La eventual legalidad de una convocatoria concreta no depende, en cualquier caso, de la posición de la patronal ni de los convocantes, sino de la aplicación de la legislación y, si existiera una impugnación, de lo que determinasen los tribunales.

El precedente de las movilizaciones por Palestina

Una convocatoria de CGT sin la incorporación de CCOO y UGT tampoco sería un escenario desconocido.

En anteriores movilizaciones de carácter general, CGT ha convocado huelgas mientras las dos grandes centrales optaban por otras fórmulas, como paros parciales y concentraciones. Esa diferencia vuelve ahora a aparecer sobre la mesa.

La cuestión es si CCOO y UGT terminarán convocando una huelga de jornada completa, optarán por paros de una o dos horas o mantendrán su participación principalmente en las movilizaciones sociales.

Esta vez, sin embargo, la presión procede también de un movimiento por la vivienda que lleva meses intentando construir vínculos estables con el sindicalismo.

Sol mantiene viva la movilización

El anuncio llega mientras continúa la protesta en la Puerta del Sol de Madrid, donde permanece instalada una acampada por la vivienda. Desde allí, el Sindicato de Inquilinas ha insistido en que su calendario de movilización seguirá adelante independientemente de la situación política o electoral.

Las últimas manifestaciones han mostrado que el problema de la vivienda puede movilizar a decenas de miles de personas en diferentes ciudades. El siguiente objetivo de las organizaciones convocantes será comprobar si esa fuerza puede trasladarse también a los centros de trabajo.

Ahora falta la fecha

La huelga general por la vivienda todavía no está convocada formalmente y no existe por ahora una fecha definitiva anunciada. Pero el escenario ha cambiado.

El Sindicato de Inquilinas afirma que irá adelante. CGT apuesta por una huelga general de 24 horas. Otras organizaciones del sindicalismo combativo participan en las conversaciones y la presión comienza a concentrarse sobre CCOO y UGT.

El siguiente paso será convertir esas declaraciones en una convocatoria concreta.

Si finalmente ocurre, será además un experimento sindical poco habitual: utilizar la huelga no únicamente para disputar el salario dentro de la empresa, sino también para disputar cuánto de ese salario termina cada mes en manos de propietarios, inmobiliarias y fondos de inversión.

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