El aumento de las temperaturas está convirtiendo las escuelas en espacios cada vez más inadecuados para enseñar y aprender. En muchos centros educativos de Cataluña se superan habitualmente los 30 °C en las aulas, una situación que afecta gravemente al rendimiento académico, al bienestar y a la salud del alumnado y del personal que trabaja en ellas.
Esta situación no es inevitable ni puede normalizarse. El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) establece unas condiciones de temperatura y calidad ambiental que deben garantizar espacios interiores saludables. Asimismo, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales obliga a la Administración a identificar, evaluar y corregir cualquier riesgo que pueda afectar a la salud de las personas trabajadoras.
Pero en las escuelas existe un factor añadido que hace esta situación aún más grave: la presencia de niños, niñas y adolescentes, una población especialmente vulnerable a los efectos del calor.
La evidencia científica y la Asociación Española de Pediatría también han alzado la voz, situando el umbral de riesgo entre los 26 y los 27 °C. A partir de estas temperaturas disminuyen la concentración, la atención, la memoria y la capacidad de aprendizaje. Por encima de los 30 °C, el aula deja de ser un entorno adecuado para la actividad educativa, y temperaturas superiores a los 32 °C pueden comportar riesgos directos para la salud.
Los menores regulan peor la temperatura corporal, se deshidratan con mayor facilidad y tienen menos capacidad para identificar y comunicar los síntomas asociados al exceso de calor. Además, su cerebro, todavía en desarrollo, es especialmente sensible a los factores ambientales que afectan a la atención, la concentración y el aprendizaje.
Por ello, esta reivindicación va más allá de una demanda laboral. No reclamamos medidas únicamente para proteger a los profesionales de los centros educativos. Las reclamamos, sobre todo, para garantizar el derecho de los menores a aprender en condiciones seguras, saludables y dignas.
Ningún alumno puede decidir abandonar un aula que se encuentra a una temperatura excesiva. Ningún menor puede exigir medidas preventivas ni modificar las condiciones en las que desarrolla su jornada escolar. En la escuela existe un deber especial de protección y custodia sobre los menores. Si se reconoce que una determinada temperatura representa un riesgo para la salud o el aprendizaje, la Administración tiene una responsabilidad reforzada de actuar para prevenirlo.
Ante esta realidad exigimos medidas inmediatas y estructurales:
- Cumplimiento efectivo del RITE y de toda la normativa aplicable en materia de salud laboral y calidad ambiental.
- Climatización de las aulas y de los espacios educativos que no garanticen unas condiciones térmicas adecuadas.
- Instalación de sistemas de control y monitorización de la temperatura, la humedad y la calidad del aire.
- Planes de sombreado, renaturalización e incremento del arbolado en los patios escolares.
- Protocolos claros de actuación ante episodios de calor intenso.
- Adaptación de los horarios y de las actividades escolares cuando las condiciones ambientales así lo requieran.
Asimismo, reclamamos:
- La intervención de la Inspección de Trabajo en los centros educativos.
- Que los servicios de prevención realicen evaluaciones específicas del riesgo derivado de la exposición al calor.
- La adopción inmediata de medidas correctoras.
La emergencia climática ya es una realidad y las escuelas no pueden seguir siendo los edificios públicos menos preparados para afrontarla. Garantizar unas condiciones térmicas adecuadas no es un lujo ni una cuestión de confort. Es una obligación legal, una necesidad de salud pública y una exigencia de justicia educativa.
Las previsiones alertan de que, en el año 2030, las aulas de las escuelas públicas de Cataluña podrían superar los 27 °C durante más de 60 días lectivos.
El impacto del cambio climático afecta especialmente al período escolar, tanto en lo que respecta a las temperaturas máximas diurnas como al incremento más significativo de la temperatura durante los meses lectivos.
Adjuntamos el enlace a una plataforma que monitoriza las condiciones térmicas reales de las escuelas públicas de Cataluña: https://aulesquecremen.cat/
Por una escuela pública segura, saludable y adaptada al clima del siglo XXI.
¡Climatización de las aulas ya!
Por el bienestar y la protección de nuestros niños, niñas y adolescentes. Por la salud de las trabajadoras y los trabajadores.
Secretaría de Salud Laboral de la CGT de Cataluña




