En 2025 se han registrado 30.713 partes comunicados de enfermedad profesional, un nivel de notificación escaso y tramposo, que oculta la mayor parte de casos de enfermedades producidas por el trabajo y se sigue sin abordar el problema de subregistro de estas. Aún así se comunican 632 casos de silicosis, 120 más que en 2024, con lo que la remergencia de esta enfermedad se acelera y destaca el fuerte incremento de casos de silicosis.
El enorme subregistro de las enfermedades producidas por el trabajo es una de las principales deficiencias del sistema preventivo español, extremo sobre el que existe un amplio consenso entre las personas expertas en prevención de riesgos laborales. Según los datos provisionales del sistema CEPROSS (Comunicación de Enfermedades Profesionales en la Seguridad Social) correspondientes al año 2025, publicados ayer en la web del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, se han comunicado 30.713 partes de enfermedades profesionales (EEPP), lo que supone un incremento del 14,6%.
Si bien se trata de un significativo aumento en valores absolutos, este incremento se verá sensiblemente reducido cuando dispongamos de estos mismos datos expresados en índices de incidencia (que son los que permiten establecer comparativas rigurosas), debido al importante aumento de la población ocupada en 2025 y, en cualquier caso, no servirá para solucionar el problema del subregistro.
Las causas que explicarían esta infranotificación en España, y por lo tanto la invisibilidad de las enfermedades profesionales, son múltiples. Van desde la dificultad de establecer el nexo de causalidad entre la enfermedad y las exposiciones laborales, en muchos casos por la falta de calidad de las evaluaciones de riesgos, hasta la desactualización del cuadro de enfermedades profesionales, tanto en patologías como en actividades laborales relacionadas, como en la incongruencia de que las mutuas sean las responsables de la comunicación de la enfermedad derivada del trabajo y de su aseguramiento (el responsable de indemnizarlas es el mismo que las reconoce). También la falta de desarrollo por parte de muchas CCAA de políticas públicas que favorezcan su afloramiento y eviten su derivación como enfermedad común a los servicios públicos de salud por parte de las mutuas.
Un 79% son producidas por agentes físicos
En 2025 se mantiene la distribución de partes en función de los grupos de enfermedad. Las producidas por agentes físicos siguen constituyendo la gran mayoría con un 79% del total, principalmente por la alta prevalencia de trastornos musculoesqueléticos (78%). Las enfermedades de la piel ascienden al segundo puesto con un 8% de los partes (un 5,6% en 2024) y las producidas por agentes biológicos descienden al tercero con un 7% (un 6,4% el año anterior). El grupo de agentes y sustancias no comprendidas en otros grupos con un 4% y los agentes químicos un 2%, ocupan los mismos puestos y con porcentajes similares al año anterior. Y como es habitual, los agentes cancerígenos se sitúan a la cola con un escasísimo 0,4%. Hay que recordar que estudios científicos actualizados constatan que cada año en España se producen unos 16.000 casos de cáncer con origen laboral. En 2025 sólo se han comunicado 119 partes de EEPP por agentes cancerígenos, de los cuales la mitad, 60, corresponden a exposiciones al amianto. Para dar una medida del nivel de subregistro de cáncer laboral en España, hay que señalar que en 2016 Alemania se registraron 6.559 casos de cáncer de origen profesional, 2.118 en Francia y 1.033 en Italia.
Las EEPP, a diferencia de los accidentes de trabajo, tienen un perfil mayoritariamente femenino. 2018 fue el primer año en el que los partes de mujeres superaron a los de los hombres. En 2025, los partes de las trabajadoras constituyen el 54% del total. Cuando se dispongan de índices de incidencia está diferencia aumentara aún más. Y ello a pesar de que el cuadro de EEPP necesita de una revisión para incluir patologías relevantes para las mujeres y actividades altamente feminizadas.Sectores más afectados
La distribución por sectores de actividad muestra que los servicios son el sector que acumula la gran mayoría de los partes comunicados con un 57,2%, seguidos de la industria (32,1%) y la construcción (8,1%) y a gran distancia del sector agrario (2,6%). Y las ocupaciones que concentran un mayor número de partes son personal de limpieza (2.596), trabajadores de la madera, textil, confección, piel, cuero, calzado y otros operarios en oficios (2.380) y trabajadores de la industria de la alimentación, bebidas y tabaco (2.019).
La duración media de los partes cerrados como enfermedad profesional con baja venía incrementándose de manera progresiva desde hace décadas, pero en 2025 este fenómeno se ha intensificado. En 2024, la duración media de las bajas era de 112,3 días y ha pasado a 121,6 días en 2025, 9,3 días más que el año anterior y 34 días más que en 2019, el año previo a la pandemia. Estos incrementos se explican por un aumento del retraso en el diagnóstico de estas patologías por parte de las mutuas, que luego son una de las entidades que alimentan el falso discurso del aumento del absentismo, siendo como son en algunos casos responsables del retraso de la recuperación de las personas trabajadoras afectadas por enfermedades causadas por el trabajo.
Hay que resaltar, por su gravedad, la notificación de las enfermedades producidas por exposición a sílice cristalina respirable. En 2025 se han comunicado 632 casos de silicosis, 120 más que en 2024, lo que supone un incremento del 23,4%. La silicosis ha alcanzado en 2025 su mayor nivel de notificación en todo el siglo XXI (en 2000 tan sólo se comunicaron 15 casos) y muestra un perfil completamente diferenciado en su evolución respecto al resto de enfermedades profesionales. Como ha quedado acreditado por el informe “La remergencia de la silicosis en España”, presentado el pasado mes de abril por el Ministerio de Sanidad, el principal responsable de esta recuperación de una enfermedad que parecía abocada a su desaparición hace un par de décadas ha sido la introducción masiva en el mercado de materiales elaborados con piedra artificial a mediados de los años 90. Los partes comunicados de cáncer de pulmón por exposición a sílice alcanzan los 15 casos, convirtiéndose en siete años en el segundo cancerígeno ocupacional más prevalente tras el amianto, que comunica 60 partes.
Finalmente, debemos recordar que el subregistro de EEPP perjudica a la persona afectada por pérdida de prestaciones, a la plantilla de la empresa porque no identifica deficiencias en la evaluación de riesgos o en las medidas preventivas e impide la mejora de la prevención, y al conjunto de la sociedad porque los gastos de la recuperación de las personas enfermas que deberían asumirse por las Mutuas se repercuten a unos servicios públicos de salud, ya sobrecargados en la actualidad.
